.29 octubre
 Carlos Ricardo Benavides Jiménez hizo una mala jugada al respaldar la pesca de arrastre, además de la mala imagen que gana el país en materia ambiental.
Carlos Ricardo Benavides Jiménez hizo una mala jugada al respaldar la pesca de arrastre, además de la mala imagen que gana el país en materia ambiental.

Desde hace mucho tiempo he seguido la carrera del liberacionista Carlos Ricardo Benavides.

Son muy pocos los políticos a los que valoro, siempre he creído y lo han demostrado, que independientemente de la ideología política, todos son cortados con la misma tijera.

Dicen una cosa, y hacen otra, realizan promesas que todos sabemos que no cumplirán, ya sea porque cuando las hacen no saben de lo que están hablando (soberana irresponsabilidad) o hacen los ofrecimientos siendo conscientes de que no podrán cumplirlos. Ejemplos sobran en todos los partidos políticos.

Sin embargo, para mí Carlos Ricardo no estaba entre estos, y con el trabajo valiente que venía desarrollando en la Asamblea Legislativa, la cual incluso presidió, poniendo al país por delante, lo colocaba en el camino hacia una candidatura a la presidencia y con motivos de sobra para pedirles el voto a los ticos.

Sin embargo, en dos monazos (y no me refiero al juego de la Junta Protección Social) las medallas se le cayeron.

El apoyo a la pesca de arrastre lo arrastrará a él, y eso los costarricenses se lo van y se lo deben cobrar. No sé qué tenía en la jupa cuando se le metió dar luz verde a esta ley, pero definitivamente en el país no estaba pensando.

Don Carlos Ricardo ha dado la espalda al medioambiente, ha dado la espalda a este país que turísticamente se vende sin ingredientes artificiales, como dijo el expresidente Barack Obama cuando nos visitó en mayo del 2013.

Don Carlos, empresario ligado al turismo, tiene muy clara la fama de país verde (y no por Liberación) que tiene Costa Rica en el mundo, sin embargo, se fue arrastrado hasta el fondo.