Hoy los voy a invitar a jugar una dinámica, yo les voy a contar la historia de dos personas y ustedes me van a ayudar a elegir cuál es un tico un con corona.
Por un lado tenemos a un adulto mayor de 73 años, padre de familia, abuelo, que vive de su humilde pensión y que fue al hospital porque tenía unas hernias que no lo dejan disfrutar de su vejez.
Al llegar le dijeron que tenían que operarlo, pero que la lista de espera era muy larga y tendría que tener paciencia a pesar del dolor, por lo que recurrió a la Sala Cuarta para exigirle a la Caja que lo operaran.
Del otro lado tenemos a una diputada, la cual también fue presidenta ejecutiva de la Caja en el gobierno anterior, a quien durante su gestión le abrieron una investigación por el presunto sobreprecio de ¢12.400 millones anuales en la adjudicación de contratos para la administración de Ebáis a tres cooperativas y una asociación médica.
A esta persona para protegerla su jefe la puso de ministra de Mideplan, para que así tuviera inmunidad, de la cual gozará por cuatro años más ahora que es diputada.
Además, enfrenta un proceso legal por el sobresueldo que habría recibido durante meses en la Caja. A ella le empezaron a pagar un salario de ¢7.158.848 al mes, cuando el límite máximo establecido por la ley era de ¢5.565.000. Dinero que se niega a devolver.
Mientras fue presidenta de la Caja no hizo nada por resolver el problema con las listas de espera, todo lo contrario, con ella crecieron.
Ahora sí, dígame usted, ¿cuál de estas dos personas es un tico con corona?

