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El papa Francisco pidió este domingo compartir las vacunas contra la covid-19 con los países más pobres, en su tradicional mensaje de Pascua, marcada este año por la aceleración de pandemia pese a las campañas de vacunación. (Foto Filippo MONTEFORTE / POOL / AFP)
El papa Francisco pidió este domingo compartir las vacunas contra la covid-19 con los países más pobres, en su tradicional mensaje de Pascua, marcada este año por la aceleración de pandemia pese a las campañas de vacunación. (Foto Filippo MONTEFORTE / POOL / AFP)

Este Domingo de Resurrección fue la fecha más relevante del mundo cristiano. La resurrección de Jesús, tres días después de ser crucificado en Viernes Santo, es la base central del cristianismo.

Y este lunes miles de costarricenses también “resucitan” a otra gran realidad después de irse a las playas, montañas o visitar a sus familiares aunque no fueran de su burbuja.

En unos cuántos días veremos como resucitarán las cifras de contagiados de covid-19, ruego a Dios equivocarme.

Después de estos días de descanso, y que ojalá hayan sido de reflexión, caeremos en cruz al ver que estos dos meses, a partir de hoy, serán intensos en politiquería de cara a las elecciones internas del PLN y del PUSC en las que han brotado precandidatos como abejones en mayo.

Hasta vimos la resurrección de José María Figueres a quien tenía en mi lista de muertos vivientes, como si fuera uno de los protagonistas de la famosa serie The Walking Dead.

A partir de este lunes también vuelve a resucitar el devaluado clásico, sobre todo por la penosa imagen del Saprissa. Los aperitivos, antes del enfretamiento entre manudos y morados a mediados de abril, serán sus respectivos duelos de Concachampios, en estas dos semanas, contra el Atlanta los rojinegros y contra Philadelphia Union los morados. Ambas aficiones cruzarán los dedos para que los gringos hinquen a sus rivales.

Y este lunes también miles de costarricenses esperamos que por fin resucite una vacunación intensa, que va a cuenta gotas, para que las empresas vuelvan a la vida y por fin resuciten las fuentes de trabajo. Es lo que verdaderamente urge, amén.