.18 febrero
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Si por la víspera se saca el día, ya no tengo mucha esperanza de ser vacunado en poco tiempo contra el covid-19. Y no me extrañaría que llamaran primero a mis hijos y nietos, aunque están lejos de los 58 años.

No es mentira, ni jeterazo, tampoco es un invento de mi chochera o mala jugada de la jupa. Los hechos están ahí, con esto de la vacunación contra el coronavirus en La Caja están como locos, descontroladiticos, al punto que después de que salieron a relucir casos como el del Hospital de Liberia, donde 16 funcionarios recibieron la vacuna cuando todavía no les correspondía, aparecieron otros más.

La Auditoría Interna de la Caja enfatizó mis temores al detectar que personal prioritario responsable de atender a pacientes quedó sin vacunar porque funcionarios con menor riesgo de contagio se les fueron arriba.

La conclusión la sacan de la fiscalización realizada en 11 hospitales y siete áreas de salud. Así o más feo.

“En algunos casos se incumplió la programación para la vacunación según priorización establecida en el Manual de Procedimientos.

“Se efectuó en algunos establecimientos de salud la vacunación de trabajadores en funciones de atención indirecta antes que personal de atención directa a pacientes”, dice la Auditoría que destaca que en algunos centros de salud no se cumplió la priorización establecida en el grupo 1 (personal de “primera línea de atención”, trabajadores en hogares de roquitos y sus residentes).

Mentalmente ya me preparé para recibir mi dosis, si aún estoy vivo, para diciembre del 2023.