.22 julio, 2020
Rodrigo Marín, director de vigilancia de la Salud del ministerio de Salud, no predicó con el ejemplo y debió renunciar. El capitán de la nave ofreció disculpas.
Rodrigo Marín, director de vigilancia de la Salud del ministerio de Salud, no predicó con el ejemplo y debió renunciar. El capitán de la nave ofreció disculpas.

“Yo no soy ningún Judas”. Así se defendió don Edwin Murillo, capitán del yate en el cual el Dr. Rodrigo Marín, ahora exdirector de Vigilancia de la Salud, se dio un gran paseo el fin de semana por Flamingo y que terminó con su renuncia por violar los protocolos sanitarios contra el covid-19.

Yo coincido con el capitán, él no fue ningún Judas. Él, como miles de pulseadores que la están viendo horrible, después de cuatro meses sin que le saliera ni siquiera la Llorona, al ver que semejante clientazo lo contrató, lo que quiso fue sacar pecho y usar la imagen del enamorado doctor para promover el golpeado negocio familiar.

Don Edwin Murillo no tiene la culpa, él no fue el que nos pedía que hiciéramos una cosa pero cuando está en privado incumple con lo que predica. El capitán no falló, quien sí lo hizo fue Marín por irrespetar su burbuja social.

El médico, quien llevaba un gran peso en esta guerra contra la pandemia, no escogió precisamente el mejor momento para jalar de paseo cuando se nos dice, una y otra vez, que nos quedemos en casa. Tampoco era una bonita imagen verlo a él disfrutando a pierna suelta cuando miles de familias pasan hambre por el desempleo.

La esposa del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo , y no me estoy refiriendo a su novia la periodista Fabiola Herra. Me refiero a que en este momento todas las autoridades que lideran tan difícil reto deben predicar con el ejemplo y no nos deben pedir lo que no están dispuestas a dar o hacer.

Sí don Edwin, usted no fue ningún Judas, el Dr. Marín se hundió solito, lamentablemente. Y son totalmente irracionales las agresiones e insultos que usted y su familia han recibido.