.11 enero
El ROP apenas es un pequeño alivio al sumarse a la pensión de la Caja.
El ROP apenas es un pequeño alivio al sumarse a la pensión de la Caja.

Mi agradecimiento, en nombre de todos los breteadores, para los diputados Luis Fernando Chacón, jefe de fracción del PLN, su compañero Roberto Thompson; para los socialcristianos Shirley Díaz y Pablo Heriberto Abarca, y el presidente del Congreso, Eduardo Cruickshan, por estar en contra de la intención del gobierno de clavar con una tasa del 7,5% los rendimientos de los fondos de las pensiones complementarias, así como las voluntarias, monto que al final terminaría en casi el 10%. El FCL tampoco se libraría.

“El ROP es un fondo de los trabajadores para su pensión complementaria, un derecho que tienen de jubilarse con una pensión justa y equitativa. No es justo, no es de recibo y no tiene ninguna justificación para tocar estos fondos de pensiones”, justificó muy bien el verdiblanco Chacón.

Es la “más injusta y menos viable que le haya visto al Gobierno”, enfatizó Abarca.

Es claro el gigantesco faltante de plata que sufre el gobierno, y tiene que darle muy buenas señales al Fondo Monetario Internacional para que le preste la plata que urge, pero no es justo que lo haga a costillas del maltratado pueblo y sobre todo de los que luego de cumplir toda su vida laboral merecen retirarse con alguito para tener una vejez digna.

Y es que ¢20.000 millones al año le entrarían al gobierno con meterle el impuesto a la renta a las 20 cooperativas más grandes, las que tienen ingresos mayores a ¢50.000 millones al año. Hacía allí deben dirigir sus baterías todos los diputados, en especial los verdiblancos históricamente protectores de ese sector económico.

Allí en las cooperativas es donde está parte de la plata que tanto urge.