Rafael Pacheco Granados, fotoperiodista de La Teja, obtuvo una mención honorífica en el Premio de la Comunicación en Fotoperiodismo Mario Roa, gracias a una foto impactante de un eclipse de luna roja sobre San José.
La distinción fue dada el pasado 21 de setiembre por el Colegio de Periodistas y Profesionales en Ciencias de la Comunicación Colectiva de Costa Rica (Colper).
Lejos de ser un golpe de suerte, la imagen fue el resultado de una minuciosa planificación impulsada por la pura pasión por su oficio.
La foto fue tomada el pasado 3 de marzo al amanecer, durante el eclipse total de Luna. Días antes del fenómeno astronómico, Pacheco dibujó la estrategia por iniciativa propia y fuera de su jornada laboral.
Gestionó los permisos para acceder a la azotea del Banco Nacional y, tras madrugar y salir desde San Rafael de Oreamuno de Cartago, estuvo listo a las 4:45 a.m., resistiendo el frío de la madrugada josefina a más de 80 metros de altura.
El fotoperiodista aseguró que capturar la Luna solita no bastaba: “Tomar la luna por tomarla no tiene mucho sentido, el asunto es darle contexto. Yo quería que se supiera que se estaba viendo en Costa Rica”.
Para lograrlo, encuadró el satélite enrojecido sobre la ciudad mediante una técnica impecable.
“Hubo que hacer una exposición larga de más de dos segundos. Había un balconcito en la azotea para apoyar la cámara y lograr el detalle de la ciudad y que quedara la luna”, explica el fotógrafo sobre el reto de balancear las luces artificiales.
El cielo de la capital siempre estuvo despejado. Ante las condiciones de la escena, adaptó su encuadre con positivismo: “Como decía mi abuelo, si no hay perro se caza con gato. Abrí la toma para que se viera la ciudad y se aprecia que es la luna enrojecida, sin traicionar el color”.
Al postular la imagen, Pacheco valoró el esfuerzo logístico y técnico de una escena irrepetible.
Su mención honorífica reafirma que el fotoperiodismo de excelencia combina el dominio técnico, el saber ubicarse y la vocación de buscar la toma perfecta con la fineza de un cirujano.
“Esta es una foto que se hace fuera del tiempo de trabajo, y ahí es donde se refleja la pasión. Nadie me dijo que la hiciera; lo hice porque sabía que venía el eclipse, busqué el lugar y coordiné todo. Que al final se logre y te reconozcan por eso, te confirma que vale la pena ir más allá”, concluye el fotoperiodista.

