La recién inaugurada Torres Espíritu Santo I ya comenzó a cambiar vidas y uno de los más emocionados con esta nueva etapa es el padre Sergio Valverde de Obras del Espíritu Santo, quien confesó que no pudo contener las lágrimas al ver llegar a los primeros jóvenes que ahora tendrán una oportunidad para estudiar, prepararse y salir adelante.
El sacerdote aseguró que el pasado fin de semana fue uno de los momentos más especiales de su vida pastoral, al observar cómo muchachos de distintas zonas vulnerables del país se presentaron llenos de esperanza a un lugar que para muchos representa un nuevo comienzo.
Ilusión tocó el corazón del padre Sergio
“Yo he sido bendecido por la mano de Dios una vez más. He llorado de alegría al ver llegar a tantos muchachos. Lo que más me impactó fue la ilusión con la que llegaron.
“Algunos venían acompañados por sus mamás, sus papás o sus abuelitas; otros llegaron completamente solos. Algunos traían apenas un poco de ropa y otros venían de lugares tan alejados de Limón o la zona sur del país que no conocían ni siquiera Limón centro, por ejemplo, mucho menos San José”, dice con emoción el padre.
Además, narró que la experiencia ha sido profundamente conmovedora porque muchos de los jóvenes nunca habían tenido acceso a ciertas experiencias que para otros son cotidianas.
“Había muchachos que nunca habían visto un edificio de esta magnitud. Incluso dos de ellos nunca habían visto un ascensor. Ver esas realidades y al mismo tiempo verlos tan felices y llenos de ilusión me impactó muchísimo.
“Es una etapa nueva en mi vida. Siempre estoy rodeado de muchos niños; ahora se viene un gran número de jóvenes que representarán una oportunidad muy linda para ayudarles a que crezcan en su vida”, agregó.
Proyecto impulsado por la fe
Las Torres Espíritu Santo fueron creadas para darles alojamiento, alimentación, acompañamiento espiritual y oportunidades de estudio a jóvenes entre los 18 y los 25 años que enfrentan condiciones económicas difíciles o están en riesgo social.
El padre Sergio explicó que ya existen convenios con universidades, institutos técnicos (como Cosvic, Fundepos, Universidad Católica y el INA) y organizaciones educativas para que todos los jóvenes puedan concluir el bachillerato, aprender un oficio o incluso cursar estudios universitarios.
“Queremos que estos muchachos tengan oportunidades reales. Aquí podrán estudiar, trabajar y construir un proyecto de vida digno. Nuestra misión es prevenir que caigan en situaciones de riesgo y darles herramientas para salir adelante.
“Vamos a funcionar incluso como residencias estudiantiles. Hay muchachos que son de zonas muy alejadas que no tienen donde vivir para poder estudiar y terminan viviendo arrimados y, eventualmente, donde les dan la dormida, no tienen buenas costumbres y se pierden esos jóvenes.
“Aquí tendrán un lugar seguro que respetará todas las religiones e incluso respetará si un muchacho es no creyente. Hay campo para todos, sin importar nacionalidad o religión”, afirmó.
Ayuda para sostener la obra
Aunque el proyecto ya abrió sus puertas, el padre Sergio reconoció que mantener funcionando una infraestructura de siete pisos representa un enorme desafío económico.
“Necesitamos la ayuda de Costa Rica. Son cientos de jóvenes que requieren alimentación, servicios básicos, atención psicológica, acompañamiento y educación. Le pido a quienes puedan colaborar que nos ayuden a sostener esta obra que nació del corazón de Dios para nuestros jóvenes”, concluyó.
Las Torres Espíritu Santo tienen capacidad para albergar a cientos de muchachos y forman parte de uno de los proyectos sociales más ambiciosos impulsados por Obras del Espíritu Santo en favor de las nuevas generaciones.
“Aprovecho la oportunidad para decirle a todo el país que todavía tenemos campo para jóvenes entre los 18 y los 25 años. Recuerdo también a todo el país, que no es una oportunidad para problemas de adicción; de hecho, entre el reglamento de las torres está que haremos pruebas antidopaje muy seguido.
“Si encontramos a un muchacho con problemas de drogas, no es que lo vamos a echar, pero sí lo vamos a trasladar a un centro especializado. Nuestra especialidad es la prevención para que los jóvenes salgan adelante. Tenemos el “pase dual”, o sea, que el muchacho pueda trabajar y estudiar al mismo tiempo”, aclara el padre.
A partir de ya Obras del Espíritu Santo, advierte el padre Sergio, necesita la mano amiga de todo el país, tal y como lo ayudaron para la construcción de la torre 1, la de hombres.
“Necesito ayuda de mi amada Costa Rica. Con la entrada de estos muchachos, los costos suben en 279 millones de colones mensuales. Iniciaremos una campaña para todas aquellas personas o empresas que quieran ayudarnos siendo patrocinadores de alguno de los muchachos, y becar a uno o varios.
“Son 7 pisos de la torre, 27 habitaciones por piso; en cada habitación habrá 2 muchachos, para un total de 372 jóvenes que ocuparán alimentación, electricidad, agua, mantenimiento, profesores, la parte de sicología, lo administrativo, los impuestos; en fin, ocupo ayuda de Costa Rica, les ruego que por favor nos ayuden”, pide el padre Sergio.
Si quiere ayudar económicamente, puede hacer su aporte al SINPE Móvil 8457-2024, o también puede informarse ingresando AQUÍ.
En el caso de necesitar información para el ingreso de un joven, puede llamar al teléfono 2286-1717 o en el Facebook “Asociación Obras del Espíritu Santo”, mandando un mensaje.
















