Por: Yenci Aguilar Arroyo, AFP .   17 diciembre, 2019
La decisión tomada por el papa garantizará mayor transparencia ante las denuncias por abusos sexuales. shutterstock.com.

El papa Francisco eliminó este martes el secreto pontificio para las denuncias de abusos sexuales contra sacerdotes, una petición de las víctimas que garantizará mayor transparencia ante una realidad que ha desacreditado a la Iglesia católica.

El “secreto pontificio” se refiere a la confidencialidad en el manejo judicial de los casos de abusos sexuales y otros delitos graves de este tipo.

El papa entierra el secreto pontificio para estos casos con una normativa de cinco artículos titulada “Instrucción sobre la reserva de las causas”.

“Se trata de una norma histórica que elimina obstáculos e impedimentos”, dijo monseñor Charles Scicluna, secretario general adjunto para la Congregación de la Fe y considerado el mayor experto de pederastia en el Vaticano.

“No puede imponerse ninguna obligación de silencio sobre los hechos encausados al denunciante a la persona que afirma haber sido perjudicada y a los testigos”, dijo el papa Francisco, quien este martes celebró su cumpleaños número 83.

“Parece que el papa desde un inicio ha tenido la iniciativa de cambiar la cultura de encubrimiento de la Iglesia y ha luchado contra algunas fuerzas dentro de la misma iglesia”. Michael Rodríguez, presunta víctima de abuso sexual.
Secreto de confesión sigue vigente

La ley no afecta al secreto de confesión.

“Por ejemplo, por los impedimentos que existían hasta este momento, la víctima no tenía la oportunidad de conocer la sentencia que siguió a su denuncia porque existía el secreto pontificio”, añadió Andrea Tornielli, director editorial del Vaticano.

La norma, que entrará a regir inmediatamente, facilita la colaboración concreta con los estados donde hay mandatos judiciales.

Con la nueva disposición, el papa responde a los pedidos hechos durante la cumbre dedicada a los abusos sexuales y la pederastia celebrada en febrero en el Vaticano.

Tras la cumbre, Francisco divulgó en mayo un 'Motu Proprio', una ley que por primera vez imponía a sacerdotes, religiosos y religiosas la obligación de denunciar no sólo los casos de abuso sexual, sino también el acoso y el encubrimiento.

Con las nuevas normas el papa establece también como delitos graves "la adquisición, posesión o divulgación, con fines libidinosos, de imágenes pornográficas de menores de dieciocho años por parte de un clérigo, de cualquier forma y por cualquier medio".

Michael Rodríguez (derecha) celebró la valentía del papa para eliminar la cultura de encubrimiento que hay dentro de la iglesia. Jorge Navarro.
Un avance

Michael Rodríguez, quien denunció al exsacerdote Mauricio Víquez por presunto abuso sexual, ve con buenos ojos la decisión tomada por el sumo pontífice y se alegra por la valentía del papa de no encubrir más los abusos sexuales por parte de sacerdotes u otras autoridades religiosas.

"Parece que el papa desde un inicio ha tenido la iniciativa de cambiar la cultura de encubrimiento de la Iglesia y ha luchado contra algunas fuerzas dentro de la misma iglesia.

“Soy fiel creyente de que si la iglesia quiere mandar una señal de que está cambiando, este es un gran paso y por otro lado deberá remover a las personas sobre quienes hay denuncias, no es posible que en el país monseñor José Rafael Quirós siga en su puesto pese a que hay una denuncia en su contra por encubrimiento”, manifestó.

Rodríguez agregó que, en su momento, a los denunciantes ni siquiera se les quiso entregar copia de la denuncia canónica.

“A nosotros nos dijeron que era una investigación privada de la iglesia y no se daba ningún comprobante a los denunciantes. Espero que con lo que el papa esté haciendo se cambien los protocolos de la iglesia en cuanto a la forma en que se tratan a las víctimas”, comentó.

Por otro lado, el denunciante comentó que se siente olvidado con relación a la denuncia que presentaron contra el arzobispo de San José, monseñor José Rafael Quirós y su antecesor, Hugo Barrantes.

“Ha pasado más de un año y no vemos avances y ni sabemos cómo va la investigación. Nos hemos tratado de comunicar con la Nunciatura Apostólica, pero no tenemos una respuesta positiva”, expresó.