Por: Eduardo Vega, AFP.   30 julio

La prostitución es una “enfermedad de la humanidad”, aseguró el papa Francisco en un libro en el que también la califica como “un vicio repugnante” que reduce a las mujeres a esclavas.

“Cualquier forma de prostitución es una reducción a la esclavitud, un acto criminal, un vicio repugnante que confunde hacer el amor con desahogar los propios instintos, torturando a una mujer sin defensa”, es parte de lo que dice el argentino, según un texto publicado este lunes 29 de julio en el diario italiano La Repubblica.

Las trabajadoras del sexo aseguran que ellas no venden su cuerpo, venden un servicio. AFP

“Una persona nunca puede ser puesta a la venta”, denuncia en el prólogo de un libro del padre Aldo Buonaiuto, sacerdote de la Comunidad Papa Juan XXIII, una asociación caritativa católica que acoge a pobres, prostitutas y adolescentes con problemas.

“Es una enfermedad de la humanidad, un modo equivocado de pensar de la sociedad. Liberar a estos pobres esclavos es un gesto de misericordia y un deber para todos los hombres de buena voluntad. Su grito de dolor no puede dejar indiferente a los individuos ni a las instituciones”, añade el papa Francisco.

Tratadas con respeto

En nuestro país, las palabras del papa golpearon duro entre las trabajadoras del sexo y miembros de organizaciones de derechos humanos, quienes consideran que lo primero que debería hacer el papa Francisco es hablar de la pedofilia en la Iglesia y dejar de calificar a las trabajadoras del sexo como personas de segunda categoría.

Hermes González, presidente de la Fundación para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos Costa Rica (Fundeprode), la cual tiene un proyecto llamado “Infancia sin fronteras” en el que tratan a diario con menores de edad que son trabajadoras del sexo, rechazó las declaraciones papales.

“Las personas que trabajan en el sexo tienen los mismos derechos que cualquier persona, no son humanos de segunda categoría como las hace sentir el papa en sus declaraciones. Deben ser tratadas como cualquiera de nosotros, merecen todo tipo de respeto. Lo que debe hacer el Vaticano es luchar por atacar la pobreza mundial y así aportar a erradicar el trabajo sexual que nace en medio de la pobreza de los pueblos, es un problema político-social”, comentó González.

El papa Francisco tuvo palabras muy fuertes contra la prostitución. Foto AFP.
“Merecemos respeto”

Doña Nubia Ordóñez, coordinadora del Proyecto La Sala, organización de trabajadoras y extrabajadoras del sexo en Costa Rica, reconoció que las palabras del papa son muy duras.

“El papa debería concentrarse en hablar de los sacerdotes pedófilos en lugar de hablar tan duro de las trabajadoras del sexo. Nosotras no vendemos nuestro cuerpo, vendemos un servicio y el cuerpo sigue siendo de nosotras. Somos abuelas, mamás, hijas, tías, somos personas normales que cobran por un servicio.

"Yo hablo por las trabajadoras del sexo que no son obligadas, que hacen su trabajo con total decisión. Merecemos respeto, el mismo o más que cualquier persona”, aseguró Ordóñez.

Sin juzgar

María José Calderón, de la organización no gubernamental “Rostro de Justicia”, prefiere concentrarse en la trabajadora del sexo como tal y no en lo que se diga de ella.

“Están cargadas de dignidad, amor y honestidad. Luchan día a día por un futuro mejor y en eso nuestra organización siempre trata de ayudarles, brindándoles herramientas para que tengan más alternativas de ingresos económicos.

“Rostro de Justicia capacita a las trabajadoras del sexo con cursos, por ejemplo, de costura, manipulación de alimentos, entre otros. No juzgamos, no opinamos nada de su oficio, simplemente buscamos caminar a la par de ellas en todo momento”, dijo.

“Creemos que cada persona tiene un valor y un propósito en sí misma”, Elizabeth Gilroy, organización Rostro de Justicia.

Rostro de Justicia trabaja directamente con las personas trabajadoras del sexo, sea cual sea su sexo u orientación sexual. Tienen programas todos los días de la semana para visitar y compartir un cafecito con esa población, con el objetivo de ser un hombro si necesitan apoyo o un oído si desean hablar de lo que sea.

“Repito, no juzgamos, buscamos cargar de valor, seguridad y fe en Jesucristo”, agregró Calderón.

No hay felicidad

La presidenta de Rostro de Justicia, Elizabeth Gilroy, se refirió a su experiencia en los últimos 8 años, en los que ha compartido con cientos de hombres, mujeres, niños y miembros de la comunidad transgénero, que venden sus cuerpos para tener relaciones sexuales.

“Entro en los prostíbulos de San José, donde las mujeres y las niñas de todas las edades se alinean en una pared y los hombres que vienen a comprar se alinean en el lado opuesto, esperando un cubículo disponible. Lo único que veo en los ojos de estas mujeres es vergüenza y humillación. No veo esperanza, ni felicidad, menos satisfacción. No veo libertad. No veo empoderamiento. Veo dolor”, dijo.

Las calles de San José presencian todas las noches la prostitución de niñas y adultas.
El cantante nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, quien en 1993 sacó la canción “Pobre la María”, que se convirtió en un himno para las trabajadoras del sexo, nos dijo ayer desde Alajuela, en donde se encuentra por asuntos de trabajo, que lo que realmente le le preocupa del tema es el tráfico de personas para prostituirlas y convertirlas en esclavas sexuales. “América Latina y en especial Centroamérica sufre de se problema”, reconoció.