Karen Fernández.22 mayo

“Papi, ¿por qué usted no venía soplado en el carro y yo me montaba y nos íbamos?”.

Esa frase de su pequeño hijo de tres años fue la que motivó a Víctor Guevara, de 46 años, a luchar para rescatar a su hijo de las agresiones que vivía en casa de su mamá.

Padre e hijo viven felices ahora después de tantos meses de angustia y luchas judiciales. Foto: Cortesía Víctor Guevara.
Padre e hijo viven felices ahora después de tantos meses de angustia y luchas judiciales. Foto: Cortesía Víctor Guevara.

“No lo podía hacer porque tenía medidas cautelares y si las rompía me metían preso, si yo caía en la cárcel, ¿quién iba a luchar por mi hijo? Él clamaba en silencio que lo rescatara”, recuerda don Víctor aún con la voz quebrantada, por todo lo que sufrió el menor durante el tiempo que estuvo al cuidado de su madre, una mujer de apellido Espinoza y su compañero sentimental.

Guevara y Espinoza se separaron en noviembre del 2017 y desde entonces empezaron los primeros problemas para que él pudiera estar con su hijo.

“Si yo hubiese sabido todo lo que estaba pasando, habría interpuesto las denuncias antes. Yo consideraba que el niño iba a estar bien con la mamá y solo pedía que me dejaran verlo”, dijo el técnico en mantenimiento industrial, vecino de Guanacaste.

En diciembre del 2017, la mamá le dio al menor para que estuviera con él unos días, pero él casi se le muere por lo mal que estaba de salud, lo llevó a tratamiento médicos a distintas clínicas y le pidió a la madre que se lo dejara más días para asegurarse que estaría bien, pero esta interpuso una denuncia ante el PANI para que se lo devolviera.

“El chiquito no tenía ningún control médico, solo 18 visitas a emergencias, lo que indicaba que lo llevaban cuando se estaba muriendo. Le supliqué que me lo dejara más días para llevarlo a San José a revisarlo y me dijo que si el niño no era para ella, tampoco iba a ser para mí. Me fui al juzgado de violencia doméstica y solicité una medida de protección médica a favor de mi hijo y dictaron a favor mío para poder atenderlo”, explicó don Víctor.

Estuvieron juntos hasta el 26 de enero del 2018 y durante ese tiempo la nana y otros vecinos de Espinoza le contaron las paupérrimas condiciones en las que vivía el menor.

“Mi hijo pasaba mucho tiempo solo, andaba en su bicicleta manejando a altas horas de la noche, obrado, sin comer y hasta le sacaban las lombrices del ano. Incluso llegó a estar quemadito de sus genitales por eso”, agregó en el triste relato el angustiado padre.

Para colmo, según análisis psicológicos, el chiquito fue víctima de agresión física y hasta llegaba a subirse al techo para evitar que lo alcanzaran.

Cada descubrimiento lo aportaba como prueba, tanto al Juzgado de familia como al PANI, para obtener la custodia de su hijo, pero por más que luchaba, se topaba con pared.

Incluso, cuenta que uno de los jueces le llegó a decir que si hubiese sido él, no le hubiera dado al menor (cuando le dieron la medida de protección médica) porque este debía estar con su madre, sin importar las pruebas que presentaron (siete testigos y 600 hojas), todas las ignoró.

Don Víctor está tan orgulloso y feliz con la sentencia definitiva, que hasta mandó a enmarcarlo y la tiene en la sala de la casa. Foto: Cortesía Víctor Guevara
Don Víctor está tan orgulloso y feliz con la sentencia definitiva, que hasta mandó a enmarcarlo y la tiene en la sala de la casa. Foto: Cortesía Víctor Guevara

“Me obligó a entregarle mi hijo a ella y durante estos 18 meses he sido acusado alrededor de 14 veces (5 por violencia doméstica, 5 por incumplimiento de medidas y cree que por 4 secuestros). Cuando he tenido al niño de forma legal ella acude al OIJ a denunciarme de que me lo robé. Por eso la he denunciado por simulación de delito”, detalló Guevara.

Se piensa en el bien del niño
En el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) aseguran que las leyes no están inclinadas a favor de las mujeres en los casos de custodias de menores. Así lo aseguró Ana Hidalgo, coordinadora del departamento de violencia de género de esa institución.
“No es correcto pensar eso, cuando se resuelven los procesos de guarda crianza se entra a valorar la situación del niño y su entorno para poder determinar con cuál persona está más segura y con quién tiene vínculos, a partir de eso el juez decide con cuál de los dos padres estará más protegido”, indicó Hidalgo.
Cuando los menores son mayores de siete años, aproximadamente, se les pregunta con cuál de los dos padres quiere vivir, basados en la Convención de los Derechos del Niño.
Se hacen excepciones en caso de que alguno de los padres sea violento, haya abusado sexualmente del pequeño o tenga conductas que lo pongan en riesgo. En situaciones así, aunque el niño quiera irse con ese padre, no se le da para su protección.
Hijo regalado

La mayor sorpresa se la llevó el 2 de diciembre del 2018, cuando en un paseo por Carmona de Nandayure se encontró a su hijo con un hombre desconocido y al preguntarle este dijo que su madre se lo había regalado, con la condición de que se lo llevara para verlo cada uno o dos meses.

“'Yo lo cuido, le compro ropa, lo curo', me dijo el hombre. De inmediato llamé al PANI, a la Fuerza Pública y a mi abogado para interponer la denuncia y llevarme a mi hijo para mi casa”, narró el padre.

Eso fue lo que le permitió que le entregaran la custodia desde ese momento y hace tan solo diez días ya se resolvió definitivamente que él sería el encargado del menor en vez de su madre.

“Él está aquí muy superfeliz y yo también, pero sí ha sido duro”, añadió.

Actualmente el niño tiene cinco añitos, ya habla, va a materno, a clases de natación y acaba de salir del proceso psicológico que le pagaron para superar todo lo vivido.

“Hasta donde llega el odio de una persona que prefiere regalar a su hijo como si fuera un perro, antes de dárselo al papá”, Víctor Guevara.

“El PANI para mí fue sumamente ingrato, el expediente fue de 2000 folios y cada una de esas copias solamente las aporté yo, ella nunca aportó nada que contradijera lo que yo entregaba. Las entrevistas que le hizo la institución fueron muy livianas, a mi hijo nunca lo entrevistaron”, explicó el padre de familia.

“Tendrían que matarme para que yo les entregue mi hijo nuevamente a ellos” , puntualizó Guevara.

La Teja llamó a Espinoza para conocer su opinión, pero no respondió la llamada al cierre de edición.

Según el interés del menor
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI), en correo electrónico, solo indicó que se resuelve de acuerdo al mejor interés del niño.
“En casos de conflictos de guarda crianza, quienes resuelven son los jueces, nosotros solo resolvemos provisionalmente cuando no exista pronunciamiento judicial o cuando existiendo, haya riesgo con uno de los padres y se requiera definir temporalmente la guarda”, explicó la gerente técnica del PANI, Patricia Hernández.