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Papá pasará otra Navidad sin poder ver a sus hijas porque la mamá se lo impide

Juez le aprobó el régimen de visitas, pero la madre no las deja estar con él

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“Ya tengo listos los regalitos que les compré a mis hijas, envueltos y a la espera de poder dárselos, pero lamentablemente otra vez no podré verlas para estas fechas tan importantes”, dijo André Romero.

Desde el 18 de enero del 2020, este padre de dos hijas no puede compartir con ellas por las disputas que ha tenido con su exesposa y madre de las niñas.

André se separó de la madre de sus hijas, una de 11 años y otra de cinco, hace más de tres años y comenta que desde el principio ha enfrentado problemas para verlas.

A la mayorcita ha podido verla por algunos minutos a través de la verja de la casa, pero no puede acercársele ni abrazarla como quisiera y a la menor definitivamente no la dejan que salga.

“Al principio la mamá solo quería que las viera en la casa, pero luego ya hubo problemas para seguirlas viendo, como le pasa a muchísimos padres en el país. Pago la pensión desde el primer día que salí de la casa, pero las autoridades no me ayudan en nada”, enfatizó el angustiado padre.

Lo que enfrenta este hombre de 38 años, no es ajeno a lo que viven muchos otros.

Eugenia Quesada, presidenta de la Fundación Instituto de Apoyo al Hombre (Fundiapho), resumió en un frase lo que ocurre: “En Costa Rica los padres pueden ver a sus hijos si la madre quiere, si ella no quiere que se relacionen, nunca lo van a hacer. No hay voluntad jurídica para que el padre ejerza ese derecho y el PANI no hace nada para garantizar lo que establece el Código de la Niñez y la Adolescencia de su derecho para crecer al lado de ambos padres”.

Agregó que hay muchos hombres que entran en depresión estos días y la fundación les está ayudando a presentar el régimen de visitas para que el próximo año, tal vez, puedan verlos, pues todo este tiempo se tardan en resolver esa solicitud.

Sin importancia

Para la sorpresa de André, en los juzgados no solo no le ayudan a resolver su caso, sino que la respuesta que le dieron fue increíble.

“En la Fiscalía me dijeron que había casos mucho más importantes y que no era un caso relevante para el país que un padre viera a sus hijas y la misma fiscal que vio mi caso solicitó el sobreseimiento por falta de pruebas, aunque yo aporté más de 30 certificaciones de la policía y la resolución del juez sobre el régimen de visitas que ya se había dado”, comentó.

Pese a eso, no se queda de brazos cruzados y acudió a Fudiapho para que le echaran la mano y ya interpusieron un amparo para que el Poder Judicial contabilice todas las supuestas denuncias falsas por violencia doméstica que le han puesto para evitar que se acerque a la casa.

Esta técnica es muy empleada por muchas para “quitarse” el problema de encima, cuando los padres no se dan por vencidos e insisten en ver a sus hijos.

La resolución de un juez establece que este papá puede estar con sus hijas de domingo de por medio, pero no ha podido hacerla cumplir.

Con reja de por medio

“Un día fui de sorpresa a la casa y vi a la pequeñita en el patio y la llamé, vi lo cambiada y grande que está, pero ya casi ni me reconoce”, dijo con gran preocupación.

Otra muestra de que André sigue luchando por no perder a sus hijas fue que en mayo de este año, cuando cumplieron años, él fue a cantarles feliz cumpleaños a través de la verja, con dos policías, y les pasó los pedazos de queque por ahí, porque solo así pudieron festejarlo.

André asegura que tuvo que rogarle a un juez durante cinco meses que les hiciera una evaluación psicológica tanto a él como a sus hijas, para conocer la afectación real de la situación que enfrentan.

“El examen psicológico forense reveló que ellas están sufriendo de desparentalización. Además, la mayor sufre de culpas que no van acorde a su edad y la menor sufre una confusión sobre quién es su papá porque tenía tres años cuando dejó de verme y pronto se le colocó una figura paterna en su vida, por lo que no tiene muy claros los roles actuales”, comentó André.

Por esa distancia que lo han obligado a tener, su hija mayor le ha dicho que ya no lo quiere mucho y ya no lo extraña tanto.

“Me dice que ya perdió ese cariño que tenía por mí, ella que ya era grande. Ahora D... ni siquiera se acuerda de mí. La madre solo ha dicho que a ella no le interesa seguir ningún proceso y que no tiene ningún abogado. Ha sido un comportamiento completamente frío hacia la situación”, comentó.

Abuelitos sufren

El contacto con su familia paterna ha sido nulo para las niñas, por lo que don Rigoberto Romero, abuelo de ellas, ha sufrido mucho y a doña Iris Montero, aunque más conciliadora, le duele pues la relación previa a la separación era cercana con sus nietas.

“La psicóloga también dijo en su informe que la situación que viven causó y sigue causando un daño irreparable en las niñas. Ya yo no tengo poder amoroso sobre mis hijas, ya yo soy un completo desconocido para ellas”, enfatizó el papá.

André recalcó que las ama y siempre ha querido ser un padre presente. Incluso la evaluación sicológica de André comprobó que tiene la capacidad de hacerse cargo de ellas el tiempo que pasen juntos.

Karen Fernández

Karen Fernández

Periodista con una licenciatura en Producción de Medios. Forma parte del equipo de Nuestro Tema y tengo experiencia en la cobertura de noticias de espectáculos, religiosos, salud, deportes y nacionales. Trabajo en Grupo Nacion desde el 2011.

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