Bryan Castillo.16 noviembre
Andrés se hace enjuagues bucales con sus orines. Foto: Shutterstock.
Andrés se hace enjuagues bucales con sus orines. Foto: Shutterstock.

Pensar en consumir orines resulta de primera entrada chocante, asqueroso y casi impensable; sin embargo, en Costa Rica hay una pareja que lo hace.

Ellos no quisieron revelar sus identidades, pues consideran que los pueden tachar de locos, aunque según comentaron, lo que hacen está justificado. También dijeron que conocen a cinco personas más que comparten este extraño gusto.

Los vamos a llamar Andrés y Catalina, él tiene 33 años y ella 31 y viven juntos desde el 2014 en Moravia. Ellos solo consumen el líquido que sus cuerpos expulsan, es decir, no prueba el jugo de riñón de otras personas.

Catalina nos contó que tomar ese desecho es una tradición que viene de su familia, específicamente de su bisabuela materna, quien vivía en Ciudad Cortés en Puntarenas.

“No sé cómo fue que ella se lo ocurrió usarlos, solo sé que los usaba para las heridas. Según lo que contaba mi abuela, cuando ellos se raspaban o se cortaban con un cuchillo haciendo trabajos en el campo, el remedio para aliviar el dolor y cicatrizar la herida era echarles orines”, detalló.

“El consumo semanal que tengo de orina es de 500 mililitros”. Catalina.

A nivel familiar los usos han variado conforme han pasado los años, por ejemplo, su abuela también se enjuagaba la boca con el caliente líquido. De hecho, en la antigua Roma era común que las personas se hicieran enjuagues bucales de orina.

“Ella decía que fortalecía las encías y blanqueaba los dientes”, añadió.

Este hábito lo repartió entre sus siete hijos; sin embargo, solo la madre de Catalina la ha mantenido.

“Mis tías y tíos no volvieron a utilizar los orines cuando se casaron porque sus parejas prácticamente se los prohibieron”, comentó.

Cuenta que tanto su mamá como sus tíos empezaron a consumir este líquido cuando tenían entre 12 y 14 años.

“Mi mamá ha seguido con esto porque le ayudaba a controlar ciertos ácidos que se forman en el sistema digestivo y a controlar la presión arterial, de hecho, es algo que yo también sufro, por eso desde los 18 años decidí tomarlos”, expresó.

“Ella (su mamá) ahora no los toma ni se cura heridas, fue una etapa que tuvo, de hecho tiene más de 10 años de no consumir su orina.

“Nosotros somos tres hermanos, mi mamá nos dijo desde pequeños que ella consumía orines, pero fue hasta que fuimos mayores de edad que decidimos probarlos. Para nosotros no fue algo que nos diera asco porque siempre lo vimos como algo normal”.

4 generaciones han mantenido esta tradición en la familia de Catalina.
Catalina toma 500 mililitro de orines todas las semanas. Foto: Shutterstock.
Catalina toma 500 mililitro de orines todas las semanas. Foto: Shutterstock.
Dieta especial

De los tres hermanos, solo ella continuó con este “ritual”. Le cuestionamos si sabía que al ser un desecho del cuerpo podría ser tóxico o nocivo y nos dijo que todo depende de la dieta que se haga.

“Por ejemplo, yo soy vegana (no come carnes) y por lo general tomo 500 mililitros de orines una vez a la semana (martes o miércoles) para controlar los dolores que tengo. Un día antes me preparo dos litros de batidos verdes con cítricos, eso ayuda a eliminar las toxinas de la orina y al día siguiente uso mis orines como remedio natural”, añadió.

Sobre esta práctica que hace, dijo que solo la saben algunas personas en su familia y su novio, a quien le confesó lo que hacía un año después de vivir juntos.

“Él lo entendió y más bien le entró la curiosidad. Él no lo consume solo lo utiliza como enjuague para las encías porque se les resquebrajaban y sangraba mucho, ahora prácticamente sangra una vez al mes cuando antes eran todas las semanas”, dijo.

Andrés explicó que la orina se debe consumir fresca y que no deben pasar más de 20 minutos para que no pierda sus propiedades, claro, después de hacer la dieta.

“Nosotros tenemos vasos especiales para esto, no es que si alguien va a nuestra casa les damos agua o un fresco en esos vasos. Esto es algo íntimo que no compartimos con cualquiera porque sabemos que les da asco”, dijo Andrés.

El novio explicó que en caso de tener hijos, no les darán orina, pero sí les explicarán cómo los ha ayudado a controlar sus males.

Técnica alternativa

La doctora Alicia Marín, experta en medicina naturista, explicó que la orinoterapia, es decir, beber orines con fines medicinales, es una técnica que se ha practicado durante muchos años.

“Es medicina alternativa o complementaria que pretende exponer al cuerpo a algunos desechos para que el sistema inmunológico cree una reacción defensiva a algunas enfermedades, pero también busca exponer al cuerpo a sustancias que se expulsan por la orina y que pueden servir para mejorar las defensas”, expresó.

Marín aseguró que hay otros métodos medicinales o naturales que ayudan a sanar dolencias y así no tener que tomar orines.

Por otra parte, el nutricionista José Alvarado recomendó no consumirlos, pues considera que al ser desechos del cuerpo, no aportan ningún nutriente.

“No hay un estudio que diga que la orinoterapia sea algo que ayude, todo lo que se dice o se ha escrito son puros mitos sin fundamento alguno”, detalló.

Aunque no se han determinado las propiedades curativas de este líquido, muchos creen que sirve para la gastritis y cicatrizar heridas. ¿Usted se animaría a tomarse sus orines?