Eduardo Vega.2 julio, 2017
Don Evangelista tiene 52 años de hacer obras de arte en el parque de Zarcero. WILBERT HERNÁNDEZ.
Don Evangelista tiene 52 años de hacer obras de arte en el parque de Zarcero. WILBERT HERNÁNDEZ.

Evangelista Blanco, el famoso papá de las bellas figuras en ciprés que tiene el parque de Zarcero,  fue despedido el viernes anterior como empleado de la Parroquia San Rafael Arcángel de Zarcero, luego de 52 años de podar maravillas para los visitantes. No le dieron ninguna explicación, solo una fría carta.

Llorando amargamente don Evangelista nos comentó que ese despido le arrancó el corazón, porque el parque se convirtió en toda su vida. Este breteador incansable jamás se casó, jamás tuvo hijos, jamás aceptó irse a trabajar a otros países a ganar buena chochosca, por serle fiel a su parque, a sus figuras. La Iglesia justificó el despido en la preocupación por la salud de don Evangelista, quien podría sufrir algún accidente por lo difícil de su trabajo y su edad: 79 años.

“El parque de Zarcero es el hijo que nunca tuve. Nunca me imaginé que me iban a despedir, mucho menos de la forma en que lo hicieron, me dieron la carta y cuando fui a un pequeño lugarcito donde yo guardaba las herramientas, ya le habían cambiado el candado, no pude ni sacar las tijeras, me sentí muy mal”, nos comentó.

No tiene ni la más mínima idea de qué hará con sus días ahora que lo despidieron y se llena de terror cuando uno le pregunta cuál considera que será el futuro de un parque tan bonito hasta el día de hoy, gracias a que sus manos siempre le dieron cuidados llenos de amor.

“Me preocupa mucho quién quedará a cargo de cuidar el parque, porque no hubo nunca una persona que quisiera aprender este arte tan lindo, muchos vinieron pero rapidito se iban, por eso me duele pensar que venga alguien que no sepa y lo arruine”, comentó don Evangelista.

El “padre problema”, Kenneth Castillo, cura párroco de la parroquia de Zarcero, se encargó de llamar el viernes pasado a don Evangelista para entregarle la cartica de despido y mientras eso sucedía, fue quien dio la orden de que fueran a cambiar el candado del lugar donde el artista tenía sus cositas.

El cura Castillo es el mismo que en octubre anterior fue filmado mientas echaba del parque a empujones a una vendedora ambulante, Marlem Gamboa, mientras le gritaba “fuera, fuera”, porque asegura que las ventas en ese lugar son prohibidas. Esto  porque el parque es propiedad de la Iglesia Católica.

En el propio parque hay una placa con sus manos, en homenaje a una vida de entrega y amor a sus creaciones. WILBERTH HERNÁNDEZ.
En el propio parque hay una placa con sus manos, en homenaje a una vida de entrega y amor a sus creaciones. WILBERTH HERNÁNDEZ.
"Me lo van a matar"

La sobrina de don Evangelista, Lucía Solano, está muy  preocupada por su tío. “Ese despido nos lo va a matar, eso es la motivación de mi tío, ese parque le da vida, tiene 52 años de comenzar a trabajar a las cinco de la mañana y hasta las cuatro de la tarde todos los días y de la noche a la mañana quieren que ya no haga nada, la iglesia me lo va a matar”, afirmó.

Explica Lucía que el pasado sábado, ya sin brete, don Evangelista no sabía ni qué hacer, por eso lo único que acató fue irse para su parque a sentarse a una banca con sus fotos de toda la vida para enseñárselas a quien quisiera y contarle las historias de las figuras de un parque que desde hace muchísimos años tiene fama mundial por su belleza.

"Nunca acepté la oferta de Disneylandia que quería llevarme para que me encargara de sus parques por amor a Zarcero, ahora me pagan con esto". Evangelista Blanco, artista.

Don Evangelista es pensionado de cuando la muni de Zarcero tenía la responsabilidad de mantener el parque como un ajito. La sobrina tiene una explicación muy clara para este tema. “Ya él (don Evangelista) no trabajaba por el tema del dinero, que aunque sí le ayudaba, claro, no era su prioridad, el trabaja en el parque porque lo ama con todo su corazón”, comentó.

Lucía adelantó que ya existe un movimiento de vecinos que no van a permitir más injusticias, según afirman, de parte del padre Castillo y esta semana que recién comienza comenzarán a manifestarse, de hecho, tienen planeado cerrar calles y hacer rótulos pidiendo la cabeza del religioso.

Don Evangelista no tiene ni idea de qué hará con su vida tras ser despedido. WILBERTH HERNÁNDEZ.
Don Evangelista no tiene ni idea de qué hará con su vida tras ser despedido. WILBERTH HERNÁNDEZ.
Fletado por su salud y edad

El sacerdote Sixto Varela, vicario episcopal de comunicación de la diócesis de Alajuela, a la que pertenece la parroquia de Zarcero, envió ayer un comunicado para aclarar lo que pasó con don Evangelista, a quien despiden, aseguran, para prevenir un posible accidente.

“Aplicando aquel principio conocido, que es mejor prevenir antes que lamentar, es bueno recordar que el trabajo de mantenimiento de un parque no es un trabajo fácil para ninguna persona y menos para un adulto mayor en esas condiciones ya que trabajando subido a una escalera en cualquier momento puede sufrir una desgracia y las consecuencias que se le vienen a la Parroquia y/o Temporalidades de la Iglesia serían gravísimas y posiblemente quienes han despedazado al padre Kenneth Castillo, cura Párroco de Zarcero, serían los primeros en lapidarlo, por tener a un señor de esa edad y con esas condiciones de salud laborando en el parque.

“Don Evangelista  está pensionado desde hace muchos años, ya que fue empleado municipal, y junto a ello, la Parroquia ha seguido pagándole el salario mensualmente. Con él no se está cometiendo ninguna injusticia, sino que se está previendo que por su salud y edad lo mejor es que disfrute su pensión y su liquidación sin las obligaciones de un trabajo que físicamente le puede deteriorar aún más su salud”, explicó el padre Varela, quien además aclaró que don Evangelista puede ir al parque de Zarcero todas las veces que quiera.

A sus 79 años, este breteador dice sentirse como un carajillo de quince porque el parque lo llena de vida. WILBERTH HERNÁNDEZ.
A sus 79 años, este breteador dice sentirse como un carajillo de quince porque el parque lo llena de vida. WILBERTH HERNÁNDEZ.