Bryan Castillo.9 noviembre
Si se quiere echar cualquier tapis en la calle, piénselo dos veces. Foto: Archivo.
Si se quiere echar cualquier tapis en la calle, piénselo dos veces. Foto: Archivo.

Si usted es de los que cree que escondiendo el trago que se toma en la calle no lo multarán, le decimos que está más perdido que el chiquito de La Llorona.

Una ley que entró en vigencia en el año 2012, sanciona con ¢180.000 a todas las personas que la policía encuentre bebiendo en la calle, parques y cualquier otro lugar público.

Este viernes informamos que a un joven en Brasilito de Santa Cruz le aplicaron la costosa sanción por beber en el parque de este lugar.

A raíz de eso, muchos en redes sociales afirmaron que el sediento muchacho guanacasteco se fue pollo, pues si hubiera tenido el trago metido en una bolsa como los tapis que hay en todos los barrios, no le hacían el parte.

Si usted es uno de lo que cree en esto y piensa que está salvado le tenemos malas, más bien, pésimas noticias, ya que con estos aires de diciembre y con las peligrosas y pecaminosas tardes que trae ese mes para tomar, es mejor no hacerlo.

La abogada Yorleny Clarke dijo que aunque se tenga el trago bien escondido, si lo agarran tomando lo pegan al techo, es decir, si tiene una secona brava, mejor aguántese.

“Esa sería una forma de engañar a la ley porque da por entendido que la persona podría saber que escondiéndola lo que pretende es seguir tomando en vía pública sin que nadie se de cuenta”, explicó la experta.

Por su parte, la exdiputada Yolanda Acuña del Partido Acción Ciudadana y quien impulsó esta iniciativa afirmó que la ley es clara y no hay chance para segundas interpretaciones.

“La ley nació para que se respetaran los espacios públicos, en el momento que la propuse no imaginé que la gente se las ingeniara para tomar escondidos en la vía pública”, comentó.

Acuña dijo estar satisfecha, pues este viernes observó en redes sociales que las personas están haciendo conciencia sobre lo negativo que es emborracharse en media calle.

“Esto es un verdadero problema, la ley no se ha aplicado como uno quiere, falta mano dura porque cuando hay licor, casi siempre hay problemas, hay malos olores y se parquean carros en lugares donde no se debe”, comentó.

Así que ya lo sabe, antes de que lo peguen al techo con ¢180.000 del alma, mejor tómese sus peinados pa’tras o las cervezas en la choza, ahí nadie lo molestará.