Bryan Castillo.10 noviembre
Adrián le sonríe a la vida a pesar de perder la vista siendo un niño. Foto: Cortesía.
Adrián le sonríe a la vida a pesar de perder la vista siendo un niño. Foto: Cortesía.

Adrián Mena se cansó de no encontrar trabajo solo por ser ciego.

Este joven, de 31 años, creó su propia empresa en el año 2015 y gracias a eso le da trabajo a más personas con su misma condición. Mena conversó con Las Teja de su impresionante historia de superación.

A Mena le diagnosticaron una enfermedad llamada glaucoma, a los 9 años, la cual provoca ceguera de manera gradual.

Pasó por siete cirugías y un trasplante de córnea, sin embargo, pese a los esfuerzos de los médicos, a los 12 quedó ciego.

Adrián es de Pérez Zeledón, estudió en la escuela de San Juan de la Cruz de 1995 al 2000 y en el colegio Ambientalista Isaías Retana Arias del 2001 al 2005, en ambos centros educativos fue un estudiante destacado.

En el 2006 pasó el examen de admisión en la Universidad de Costa Rica (UCR) para cursar la carrera de Enseñanza del Inglés en la sede de San Pedro, por lo que se vino a vivir a la capital.

Los primeros meses en la UCR fueron los más duros, ya que estaba lejos de su casa y debía adaptarse a un nuevo ambiente, además de que no dominaba esa lengua.

En el 2012 concluyó su carrera, gracias al apoyo de su familia, compañeros, amigos y a su novia, Andrea Valerio, a quien conoció ese mismo año. Con ella se casó en el 2017.

Adrián (con camisa blanca) recibió en el 2017 un premio al crear su plataforma tecnológica. Foto: Cortesía.
Adrián (con camisa blanca) recibió en el 2017 un premio al crear su plataforma tecnológica. Foto: Cortesía.
18 mil personas sufren de ceguera según el Ministerio de Salud

“Yo me gradué y de inmediato empecé a buscar trabajo, pero personas con alguna discapacidad como yo tenemos que ir a la Oficina Calificadora de la Invalidez para que un médico nos haga una especie de diagnóstico en el que se dice que somos aptos para trabajar. Fui a muchas entrevistas de trabajo, pero no me contrataron, fue muy difícil porque debía pagar un apartamento que alquilaba en San Pedro”, dijo.

Premiados
El proyecto que inició Adrián recibió dos reconocimientos, el primero fue en el 2017 y se lo entregó la Universidad Latina como una de las mejores iniciativa tecnológicas del país y la segunda fue en el 2018 por el Ministerio Economía, Industria y Comercio en donde los destacaron por ser una pequeña empresa de jóvenes que ayudan a mejorar el país.
Abrió puerta al éxito

Del 2012 al 2015, Adrián se la jugaba dando clases particulares, pero con la fe intacta de conseguir un trabajito estable.

Esto último no ocurrió y por eso, a mediados del 2015 decidió crear su propia empresa.

La llamó “Talk do it”, que en español significa Habla, hazlo. Su negocio tuvo que pasar el proceso normal de inscripción de cualquier empresa, ya que fue registrada y paga impuestos.

“Es una plataforma en la que le damos clases a personas que ya saben inglés y que no se animan a hablarlo por vergüenza, ahí es donde entramos para ayudarlos a que se suelten”, expresó.

Adrián nos dijo que “Talk do it” va bien, pues cuenta con el apoyo de empresas transnacionales que lo buscaron para que les ayude a perfeccionar el idioma de sus trabajadores.

Adrián ha sido un luchador desde siempre. Foto: Archivo.
Adrián ha sido un luchador desde siempre. Foto: Archivo.

“Nosotros damos las clases en línea, un profesor al otro lado de la pantalla guía a la persona para que mejore su forma de comunicarse”, expresó.

De acuerdo con Adrián, las lecciones se pueden llevar a través de la página talkdoit.com o por medio de aplicaciones como WhatsApp y Skype, pues lo único que se necesita es una computadora o un celular con cámara para hacer el contacto.

De esta manera fue que Adrián logró darle empleo a 25 personas de todo el mundo que tienen alguna discapacidad y saben hablar inglés.

“Algunos profesores son de Estados Unidos, Canadá, Malasia y Nueva Zelanda que hablan a la perfección el idioma. De momento no contamos con profesores costarricenses porque nos ha costado encontrar a personas con alguna discapacidad que hablen muy bien el idioma”, contó.

Adrián nos dijo que ofrece tres opciones diferentes para quienes quieran perfeccionar esta lengua.

La primera es de cuatro sesiones al mes de una hora por semana, tiene un valor de $59, que son ¢34.500.

La segunda alternativa es pagar clases individuales de una hora, que tienen un valor de $19, es decir, ¢11.115, mientras que la tercera está enfocada a empresas que desean mejorar el nivel de inglés de sus trabajadores.

Si usted desea contratar estos servicios puede comunicarse con ellos a los números de teléfono 8415-5056 y 2438-9567.