.16 febrero, 2019

Si Dios me diera la oportunidad de cambiar a mi familia, estoy seguro que la cambiaría. Lo haría con todos los miembros, con mi madre. mi padre, mis hermanos, mis abuelos. También cambiaría mis tíos, mis primos, mis sobrinos. Todos.

Pasto Raymond Blanco. Foto Rafael Murillo
Pasto Raymond Blanco. Foto Rafael Murillo

Mi familia es una familia llena de imperfecciones, de gente pequeña, de personas grandes y otros de estatura mediana, de flacos y gordos, llena de güilas con mocos en la nariz, de gente trabajadora y pulseadora, y otros que no lo son tanto.

Mi familia tiene mujeres casadas y mujeres solteras, hay matrimonios felices y matrimonios con problemas. En ella hay personas que visten terrible, pero otros están definitivamente a la moda, hay personas que tienen todos sus dientes y otros a los que les falta uno o más.

En la familia hay gente que huelen bien, riquísimo y otros que huelen mal, tenemos en la familia a gente que ha estudiado y otras personas que no lo han hecho. Algunos que tienen casa propia y otros alquilan, muchos tienen trabajo bueno y otros buscan un bretecito. Hay personas vulgares y otras decentes, hay familiares que abrazan y otros que no. Unos cuantos sonríen pero también hay parientes amargados. Hay de todo.

“Es una familia de personas chismosas y otras que no, de personas que aman y otras que no”, pastor Raymond Salas.

Es una familia de personas chismosas y otros que no, de personas que aman y otras que no, de personas románticas y otros insensibles, de personas que comen mucho y de otros que comen poco, de personas con muchos hijos y otros que tienen pocos.

Definitivamente sí cambiaría mi familia, si mi familia no fuera la que tengo ahora. Agradezco a Dios por toda mi familia, por todas esas personas con todo y sus imperfecciones que son lo que hace de mi familia, la mejor familia de todas.