Cada 14 de setiembre, Cartago, cuna de la patria, se convierte en anfitriona de una verdadera fiesta para celebrar la independencia de Costa Rica, pero este año todo fue muy diferente y, lejos de un ambiente alegre, lo que reinó fue la represión.
Entrar a la Plaza Mayor de Cartago se convirtió en un riguroso laberinto de seguridad.
En un diámetro de cien metros había un retén policial con barandas para controlar quién ingresaba al parque de Las Ruinas, donde se realizaría el acto cívico.
Oficiales de la Fuerza Pública solicitaron cédula en mano y anotaban el nombre y número de identidad de quienes entraban.
Otro requisito para poder ingresar al parque era no andar nada alusivo en contra de Laura Fernández o Rodrigo Chaves.
“No me dejaron entrar porque ando un farol que refleja lo que estamos viviendo en Costa Rica, el país se está desangrando, seguro querían que trajera un farol con la cara de Laura Fernández”, aseguró Sergio Ramírez, vecino de Cartago, quien aseguró que es la primera vez que no puede entrar al tradicional acto cívico del 14 de setiembre.
Integrantes de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) tampoco pudieron pasar del primer control de seguridad.
Oficiales de Fuerza Pública no dejaron pasar a los educadores, alegando una única respuesta: una orden superior de no dejarles pasar.
“Lamentablemente, en este punto de acá nos hicieron revisión, dimos nuestros documentos, pero en este lugar donde está el resto de la policía (primer control de seguridad, costado sur de las Ruinas de Cartago) la orden directa fue ‘los de APSE no pasan’, así nada más sin darnos otra razón. Están dejando pasar a los demás y los de APSE no pasamos”, dijo Dennis Solís, presidente de la APSE.
Al pasar los dos cordones de seguridad, ya en el parque, un hecho en particular llamó poderosamente la atención: varias personas hacían fila para recibir un plato de comida, snacks y bebidas, destinadas a los que venían en buses de distintos lugares, como apoyo al gobierno.
En medio de la lluvia, se observaban familias con niños y jóvenes comiendo en las bancas del parque, mientras las filas continuaban.
El flujo normal de la tarde continuó hasta que se presentó un incidente: un joven fue sacado por la Fuerza Pública del recinto delimitado. Al consultar qué sucedía, se nos remitió a Alejandra Méndez, quien forma parte de la organización “Frente de Lucha por el Nuevo Hospital”.
Ella nos explicó que el muchacho fue detenido porque formaba parte de quienes participaron de la Faroleada por la democracia, es parte de una estrategia para “meter miedo a la gente”, aseguró.
“Cartago hoy está sitiado, está amurallado. Hay más de 19 toldos y la mitad de la Plaza Mayor está ocupada por los adeptos. Hay buses de Limón, de otras zonas, de gente que particularmente no es de Cartago.
“Hemos notado que por un arroz con pollo, ya ellos no tienen reparo en esconder cómo movilizan a la gente”, expresó Méndez.
Triste escena
Costa Rica estaba dividida en dos: adentro del parque, los simpatizantes del chavismo, quienes pudieron ingresar sin problema; del otro lado de la valla, los opositores, a quienes la Fuerza Pública no dejó entrar.
Mientras que unos gritaban “Fuera Chaves”, “Páguele a la Caja”, otros gritaban “Viva Laura”, “Fuera comunistas, fuera zurdos”.
A las 6 de la tarde, se entonó a una sola voz el Himno Nacional, donde toda la plaza, sin distinción, sin diferencia de criterios, cantó con fuerza “vivan siempre el trabajo y la paz”.
El grito de “fuera Chaves y fuera Laura” continuó por parte de quienes se oponen al gobierno, mientras que el alcalde de Cartago, Mario Redondo, pidió un aplauso fuerte a los jóvenes que entregaron una lista de peticiones y problemas que afronta la juventud del país. Los mismos que son líderes positivos de la provincia en disciplinas como oratoria, ajedrez, gobiernos estudiantiles, debate, deportistas, etc.
“Fuera Laura”
Al momento de tomar la palabra la presidenta Laura Fernández, los opositores, a quienes dejaron en la calle frente al edificio Apolo, gritaban a una voz “fuera Laura”, a pesar del alto volumen del sonido, ya que este año se colocaron más torres de sonido, se escuchaba clarito a los manifestantes.
La antorcha llegó y se prendió el fuego de la libertad en la Plaza Mayor brumosa, algo irónico porque por primera vez le pusieron murallas al parque donde Costa Rica fue libre hace 205 años.





