Este fin de semana, en medio de las celebraciones patrias de la Anexión del Partido de Nicoya, se vivió un momento que dejó a más de uno con la boca abierta. Un sacerdote se atrevió a decirles en público a la presidenta Laura Fernández y al Gobierno lo que muchos piensan, pero pocos se atreven a decir.
Durante los actos oficiales de la celebración que se llevó a cabo en la sesión solemne del concejo municipal de Nicoya, el sacerdote Jeison Víquez Acuña, de la diócesis de Tilarán, tomó el micrófono y dio un discurso que les llegó directo al corazón a miles de ticos.
Aprovechando que tenía sentados a la par a la presidenta Laura Fernández y a su equipo de Gobierno, el cura les habló sin pelos en la lengua sobre un tema que preocupa a muchos: los impuestos.
El ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, anunció hace unas semanas que se está analizando la posibilidad de quitar la exoneración del IVA a los productos de la canasta básica, algo que ha generado mucha polémica porque representaría un gran golpe para el bolsillo de los costarricenses.
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“Detrás de cada estadística hay una familia”
Con un tono muy firme y lleno de empatía por los que menos tienen, el padre Víquez les recordó a los políticos que el verdadero trabajo de liderar un país va mucho más allá de los números y las finanzas.
“Gobernar no consiste únicamente en administrar recursos, equilibrar presupuestos o alcanzar buenos indicadores económicos. Gobernar significa servir a personas concretas”, afirmó el sacerdote.
El mensaje fue clarito y directo al grano: detrás de cada decisión fiscal hay un trabajador y detrás de cada impuesto hay una mesa en la que una familia costarricense necesita poner el pan de cada día.
¡Con la comida no se juega!
El sacerdote tocó el polémico tema de las posibles modificaciones tributarias a la canasta básica, un debate que asusta a cualquier pulseador.
“Las cuentas del Estado no pueden equilibrarse desequilibrando la mesa de las familias. Nuestro país necesita responsabilidad fiscal, necesita administrar responsablemente los recursos de todos, pero también sabemos muy bien que necesita justicia. Porque un impuesto no afecta igual a quien tiene mucho que a quien apenas tiene lo necesario para llegar al final del mes.
“El desarrollo de una nación no puede medirse solamente por cuánto recauda el Estado, cuánto crece la economía o cuánto disminuye el déficit. También debe medirse preguntándonos cómo viven nuestros pobres, nuestros adultos mayores, nuestros agricultores y pescadores, cómo están llegando nuestras familias al final del mes. Ahí también se mide el desarrollo de una nación”, sentenció el religioso, pidiendo que no se meta la mano en la billetera de los hogares ticos.
Él reconoció que Costa Rica necesita mucha responsabilidad fiscal, pero recordó una gran verdad: un impuesto no golpea por igual a quien tiene mucho que a quien apenas raspa la olla para llegar a fin de mes.
La verdadera medida del progreso
Para cerrar su participación, el sacerdote hizo una reflexión que debería enmarcarse en las oficinas de todas las instituciones públicas para no olvidar a nuestra gente.
“Escuchen al pueblo, escuchen antes de decidir, escuchen también a quienes discrepan, escuchen al trabajador, al agricultor, al educador y a nuestros jóvenes, y escuchen especialmente a quienes tienen una voz demasiado pequeña para llegar a los lugares donde se toman las grandes decisiones”, agregó el sacerdote.
Mientras él daba su discurso, la mandataria permanecía sentada en su silla con un semblante serio.
Según informó el medio de comunicación La Voz de Guanacaste, la presidenta respondió luego, sin referirse directamente al representante católico, que mientras ella sea presidenta no va a aumentar ni crear nuevos impuestos.
“Ninguna familia humilde ni ninguna familia de la clase trabajadora de Costa Rica puede ver en mí una amenaza de que voy a aumentar el IVA o que voy a inventarme nuevos impuestos. Así que, por favor, los que le andan metiendo miedo a la gente, paren de hacerlo”, manifestó Fernández.


