La aparición masiva de cangrejos Euphylax dovii (jaiba mora) varados en playas de Santa Cruz y del golfo de Papagayo llamó la atención de investigadores de la Universidad Nacional (UNA) y de Incopesca.
El análisis apunta a una mezcla de situaciones. Una de las principales es que el mar está más caliente de lo normal para esta época del año.
Las mediciones realizadas en los primeros 20 metros de profundidad muestran temperaturas superiores a las registradas en años anteriores.
En la superficie, el agua superó los 30 °C, mientras que cerca del fondo, a 48 metros, alcanzó los 26,39 °C.
Según el informe, esa temperatura representa casi nueve grados más que la registrada durante el mismo periodo entre 2021 y 2022.
Menos alimento, menos energía
Pero el calor no estaría actuando solo. Los investigadores también analizaron muestras de fitoplancton, las microalgas que forman parte de la base de la cadena alimentaria marina, y encontraron una menor disponibilidad de este alimento.
El informe señala que una menor producción asociada con las condiciones de El Niño podría reducir las reservas de energía de los cangrejos.
Y ahí estaría otra pieza del rompecabezas: cangrejos con menos alimento y debilitados tienen menores reservas para nadar y mantenerse alejados de las zonas donde las corrientes y el oleaje pueden arrastrarlos.
Las corrientes hacen el resto
El fenómeno fue estudiado mediante muestreos frente a las playas Ocotal, Potrero y Calzón de Pobre.
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La explicación científica apunta a una cadena de acontecimientos: más calor, menos alimento, cangrejos debilitados y, finalmente, corrientes y oleaje que pueden transportarlos hasta las playas.
Así, lo que para muchas personas comenzó como una sorprendente imagen de cientos de cangrejos varados en la costa se convirtió en una señal para los investigadores sobre los cambios que está experimentando el mar de Guanacaste.



