Eduardo Vega.14 junio

A las puras 2 de la tarde del pasado 18 de marzo a doña Jendry Quesada Ulloa le subió un frío por la espalda cuando le confirmaron que su boda católica se suspendía porque a partir de ese día se le ponía candado a todas las iglesias del país.

Jendry tenía todo listo para casarse con don José Andrés Obando Díaz, el 28 de marzo en la parroquia San Luis de Tolosa de Aserrí.

La familia completa está deseando que se llegue la nueva fecha para la boda. Cortesía.
La familia completa está deseando que se llegue la nueva fecha para la boda. Cortesía.

“Todo estaba, anillos, mi vestido ya con el adelanto del alquiler depositado, el queque contratado, el traje de él listo, invitaciones entregadas a 75 invitados porque después de la misa íbamos a realizar una recepción en nuestra casa y hasta la canción del baile del billete “Perfect” del cantante canadiense Ed Sheeran.

“Nos íbamos, el 30 de marzo para Nicaragua de luna de miel, a San Juan Sur, e íbamos a regresar el 4 de abril. Nosotros tenemos tres hijos: Diana Yariela, de 12 años; Reichel Naomy, de 10 años y Aidan Julián, de 9 años. Ellos se iban a quedar con mi mamá”, explicó la novia, quien reconoció que cuando en el país se comenzó a hablar de coronavirus, ella creyó que sí le daba tiempo de casarse.

Vean la belleza de invitación que entregaron los novios para la boda del 28 de marzo que se suspendió. Cortesía.
Vean la belleza de invitación que entregaron los novios para la boda del 28 de marzo que se suspendió. Cortesía.
A cancelar todo

Después de que casi le da un infarto con la suspensión de su boda, doña Jendry cogió aire y entendió que debía ponerse a correr para cancelar todo: los tiquetes de avión, a la señora del queque, mandarles mensajes a los invitados explicándoles la situación y hasta ahí, no pudo evitar nada más.

La apertura de iglesias se dará a partir del 21 de junio y las personas tendrán que mantener una distancia de 1,8 metros. Se permitirá un máximo de 100 personas en las iglesias más grandes. Los restaurantes y hoteles están abiertos desde el 1 de junio, pero solo se permite la mitad de su capacidad. Las salas de eventos para actividades masivas siguen sin fecha de apertura.

“Las copas con que íbamos a brindar tienen la fecha del 28 de marzo, así como nuestros anillos. Ya no vamos a hacer otras invitaciones, lástima porque las que entregamos y están muy lindas, las hicimos nosotros mismos. Tenemos que volver a grabar la fecha en los anillos”, comentó doña Jendry.

Las copas tienen el 28 de marzo en su adorno, por ahí le pondrán como un lacito para tapar la fecha. Cortesía.
Las copas tienen el 28 de marzo en su adorno, por ahí le pondrán como un lacito para tapar la fecha. Cortesía.

De la parroquia aserriceña ya los llamaron para confirmarles que el 5 de setiembre, a las 11 de la mañana, es la boda.

“Estamos deseando que abran de nuevo las iglesias para casarnos. Claro, hay cambios, nosotros nos casábamos en la tarde y por eso íbamos a hacer un cafecito en la casa.

“Como ahora nos casamos en la mañana, vamos a alquilar un salón para compartir con nuestra gente un sabroso almuerzo. ¡Ya queremos casarnos!”, nos comentó el novio.

Tienen que llevar los anillos a una joyería para el cambio de fecha. Cortesía.
Tienen que llevar los anillos a una joyería para el cambio de fecha. Cortesía.
Presa de bodas

De acuerdo a los datos oficiales del Registro Civil, en los últimos cinco años (solo en los meses de marzo, abril, mayo y junio) se realizaron 11.211 matrimonios católicos en el país: 2.425 en el 2015, 2.264 en el 2016, 2.237 en el 2017, 2.339 en el 2018 y 1.946 en el 2019.

El promedio de bodas en los últimos cinco años es de 2.802, es por eso que se puede asegurar, según el comportamiento de casorios, que casi tres mil parejas vieron como sus ilusiones de matrimonio se suspendieron.

El sacerdote e historiador, Fernando Vílchez, entiende muy bien la presa de bodas que hay.

“La invitación es para las parejas que puedan hacerlo a que se acerquen a sus parroquias y hagan lo propio para celebrar el sacramento, aún con las limitaciones que este tiempo (de pandemia) tiene.

Las arras las compraron en la librería católica y están bien guardadas para el mes de setiembre. Cortesía.
Las arras las compraron en la librería católica y están bien guardadas para el mes de setiembre. Cortesía.

“Es parte de la nueva normalidad que todos debemos asumir. Dígase lo mismo en cuanto al sacramento del bautismo, para el que las parroquias ya irán avisando los respectivos horarios. La vivencia de la fe nos fortalece en estos tiempos difíciles y qué mejor que la mediación de los sacramentos confiados a la Iglesia para evidenciar la gracia de Dios para los que se acercan a Él”.

El vocero de la diócesis de Alajuela, el padre Sixto Varela, reconoció que la iglesia se está preparando para tanto matrimonio que no se ha realizado en casi cuatro meses.

En la parroquia de Aserrí será el matrimonio de doña Jendry y don José. Foto Mayela López.
En la parroquia de Aserrí será el matrimonio de doña Jendry y don José. Foto Mayela López.

“Hay bastantes parejas que decidieron posponer sus bodas hasta que no haya tantas limitaciones debido a la pandemia, para no hacer un evento que solo permita la presencia de los novios, los padres de los novios y los testigos, o sea, cuando mucho 10 personas.

“A partir del 20 de junio las iglesias nos dedicaremos a recibir a las parejas que se vuelven a acercar para renovar documentos, algún otro detalle y programar, la nueva fecha de la boda en la cual sí puedan estar una cantidad importante de sus seres queridos y que sea una celebración que incluya celebración eucarística y no solo el rito del matrimonio”, dijo Varela.