Bryan Castillo.12 diciembre, 2019
Los prestamistas informales cobran intereses muy altos. Foto: Shuterstock.
Los prestamistas informales cobran intereses muy altos. Foto: Shuterstock.

Por rajar con dos mujeres un joven de 26 años se endeudó hasta deber ¢13 millones en cuestión de 20 meses, esto tras sacar dos préstamos, uno de ¢8 millones y otro de ¢5 millones.

A este hombre lo llamaremos Cristian, pues prefirió no revelar su identidad.

Relata que su solitaria vida lo llevó a “comprar el amor” de estas muchachas, con quienes según él, llegaría a algo formal.

Cristian aclaró que comprar amor no es pagar por tener relaciones sexuales, sino más bien, es establecer una relación afectiva por medio de regalos e invitaciones a comer y pasear.

9% de las personas que tienen una deuda, son con prestamistas informales.

Esa necesidad por encontrar a su media naranja a punta de billetera, hizo que sacara créditos con dos prestamistas informales, uno colombiano y otro costarricense.

Cristian admite que este fue el peor error que ha cometido, pero al mismo tiempo reconoce que el dicho “billetera mata galán” es cierto, pues según dice el dinero da poder y más chance de ligar.

"No me importaba gastar lo que fuera porque que quería que viera en mí a un hombre que podía darle esos lujos”, Cristian.
El inicio de la pesadilla

Todo inició el 4 diciembre del 2017, cuando tenía 24 vueltas, ese día conoció a una muchacha, un año menor que él, este contacto fue en una fiesta gracias a un amigo en común.

Cuenta que tuvieron química desde que se vieron. La relación creció al punto que Cristian pensó que esa mujer sería su novia.

En ese momento él estudiaba Administración de Empresas y laboraba como auxiliar administrativo en una compañía privada, su salario era de ¢480 mil, pero necesitaba más para impresionarla.

Explica que sin pensarlo dos veces le pidió ¢400 mil a un prestamista colombiano que le recomendó un conocido. Eso lo hizo a mediados de mes.

“Como era nuevo en esa empresa (entró en octubre), no me llegó mucho de aguinaldo, entonces pedí prestado. Con esa plata la llevé a a un restaurante en Lindora, era carísimo. A mí no me importaba gastar lo que fuera porque quería que viera en mí a un hombre que podía darle esos lujos”, comentó.

“Salimos tres veces más en diciembre, la cuenta por cada salida era de entre ¢70 mil y ¢90 mil y además le regalaba detallitos, lo malo fue que ni un beso le saqué”.

Por este préstamo debía pagar ¢40 mil durante 12 semanas, ya que le hicieron un cobro del 20% sobre el monto que pidió, es decir, al final tenía que cancelar ¢480 mil.

Más tortas

Sus ganas por enamorarla lo hicieron tomar otra mala decisión que resintió su bolsillo: cambió su carro, un Toyota Corolla del año 2004 por un Suzuki Swift 2016 que le costó ¢6 millones y que le financió el mismo prestamista. Esta compra la hizo el 14 de enero del 2017.

Por este préstamo le cobraron un 35% de interés, es decir, tenía que cancelar en total ¢8.100.000 en tres años. La cuota le fue calculada a 36 meses por lo que la mensualidad le quedó en ¢225 mil.

“Con el carro nuevo me dio más pelota. En febrero se hizo mi novia, para no cansarlo con el cuento, quedé más endeudado que antes, el salario no me alcanzaba y en abril le dije que tenía que vender el carro, resulta que en mayo me terminó y ni siquiera lo vendí, me di cuenta que todo era puro interés”, dijo.

"Perdí mi trabajo y tuve que esconderme, esta gente llegó a buscarme y me amenazaron”. Cristian
Siguió endeudándose

La ruptura con esta joven le rompió el corazón, pero algo tenía seguro y era que no iba a quedarse solo.

En agosto del 2017 se volvió a ilusionar, esta vez con una excompañera del colegio. Para ese momento, la deuda con el colombiano la había bajado a ¢6.525.000.

“Volví a cometer los mismos errores, quise impresionarla y la llevaba a comer a lugares caros. El prestamista que me dio la plata para el carro no me prestó porque la deuda con él ya era alta, así que busqué otro”, contó.

“Estamos en una sociedad en la que creemos que lo material tiene más valor que lo sentimental, por eso es que muchos se endeudan solo por aparentar algo que no son”. Daniel Suchar, asesor financiero.

A este segundo usurero le pidió ¢4 millones y según cuenta fue para nada, ya que lo volvieron a terminar en mayo del 2018.

Este le cobró 25% de interés, es decir, en total tenía que cancelar ¢5 millones a tres años. La mensualidad le quedó en ¢138 mil.

“Ese préstamo me terminó de hundir, entre los dos tenía que pagar ¢363 mil y yo ganaba ¢480 mil, de lo que me sobraba tenía que pagar recibos, darle a mis papás plata porque vivía con ellos, tenía que sacar para la gasolina”, relató.

Cuenta que en agosto de 2018 dejó de pagarle a ambos. Hasta ese momento la deuda del primer crédito estaba en ¢3.825.000 y la segunda en ¢4.586.000, para un total de ¢8.411.000.

“Perdí mi trabajo y tuve que esconderme, esta gente llegó a buscarme y me amenazaron. Mi familia en diciembre de ese año sacó plata de sus ahorros para pagar lo que debía”, añadió.

Lujos vemos, deudas no sabemos

Daniel Suchar, asesor y analista financiero comentó que lo ocurrido a este joven es algo que cada vez pasa con más frecuencia, especialmente entre los hombres.

“En este caso existe un tema sicológico que afecta las finanzas personales, estamos en una sociedad en la que creemos que lo material tiene más valor que lo sentimental por eso es que muchos se endeudan solo por aparentar algo que no son, ahí es donde nosotros los expertos en finanzas aplicamos un refrán que es ‘lujos vemos, deudas no sabemos’”.

Suchar aconsejó que antes de endeudarse lo que se debe pensar es si lo puede pagar sin quedar tan ahogado.

“La recomendación es nunca sacar créditos con prestamistas informales y menos si es para satisfacer necesidades que no existen”, acotó.