Franklin Arroyo.17 enero

Juan Rodolfo Aguilar, vecino de Rancho Redondo de Goicoechea, confía en que el Cartaginés es capaz de ganar el torneo y volver a ser campeón nacional de una vez por todas.

Este aficionado brumoso empezó con el pie derecho el año pues fue el ganador de la promo diaria de La Teja de este miércoles y obtuvo tejita y media en una tarjeta de regalo, cortesía de La Teja y un monto similar en mercancía en Ópticas Visión.

Don Juan reconoce que Pérez Zeledón casi se jala la torta este miércoles, al empatar a un gol en el Fello Meza contra su amado Cartaginés, pero según él, su equipo tiene buena banca y platica. “Está un poquito mejor, hay esperanzas. A ver si somos campeones esta vez. Yo creo que sí”, dijo.

Don Juan es masajista, algo que aprendió ‘con la ayuda de Dios’, y que una hija suya que es terapeuta.

Juan Rodolfo Aguilar, con su nieto Sebastián Aguilar y su nuera Pamela Salazar. Foto: Sucursal GN.
Juan Rodolfo Aguilar, con su nieto Sebastián Aguilar y su nuera Pamela Salazar. Foto: Sucursal GN.

"Ya estoy pensionado, pero a mí lo que me gusta es masajear. La gente por lo que más llega es por estrés, por lo que se deben destensar las vértebras de al espalda, aflojarlas. Eso lo trabajo todos los días y me llega gente de todo tipo, hasta doctores, enfermeras, todo es muy variado”, dijo.

“El día que llamaron estaba trabajando y me dieron el teléfono y recibí la noticia, ni sabía de qué se trataba, pero me alegré mucho por el premio”.

Don Rodolfo hace su trabajo puras tejas, pues contó que en una ocasión lo llevaron fuera del país para que le hiciera un masaje a un cliente y evitar que lo operaran. “Estuve nueve días en Uruguay y dos en Argentina”, contó.

El feliz ganador utilizará el premio para hacer el rezo del Niño, como han hecho otros ganadores que han salido favorecidos durante este mes.

“Vamos a cocinar alguna carnita, salchichón y a dar un poco de fresco. El rezo es una tradición muy bonita, pero se ha ido perdiendo”, dijo.

Don Rodolfo tiene tres hijos y un nieto. Vive con su señora y uno de sus hijos. El quedó supercontento y agradecido con La Teja. “Esa ayuda que dan es muy valiosa. Cuando necesiten un masaje yo no les voy a cobrar y los invito al rezo”, dijo.