Karen Fernández.9 agosto

Un fiestón para festejar el Día de la Madre es el que dará doña Silvia Calvo Cruz en su casa de habitación en Mozotal de Goicoechea. Para ello aprovechará los ¢150.000 de la tarjeta de regalo que se pegó este miércoles con La Teja.

Al menos eso es lo que nos contó cuando la llamamos para que nos contara cómo recibió la noticia.

“Voy a invitar a mi hijo Johnny Zúñiga y a mis tres nietos a una fiesta para festejar ese día, ya que son los que están más cerca”, explicó la afortunada.

Y es que pese a que tiene otra hija (Giselle Zúñiga) y tres nietos más, ellos viven en Estados Unidos por lo que no podrán compartir junto a ellos en esta fecha tan especial.

Con la otra teja y media canjeable en Münkel Centro Médico se dará una chineadita pues consiste en un masaje terapéutico, una limpieza dental, tres calzas, consulta médica y un examen de sangre.

Doña Silvia tiene estrella pues esta es la tercera vez que pega con La Teja, pero asegura que en esta ocasión la suerte es exclusiva de ella, ya que en las dos ocasiones anteriores ella solía activar los códigos de los periódicos que le compraba su hijo, pero ahora compran una Teja cada uno y ella pegó con la de ella.

El pregonero de Mozotal tiene el detalle de pasar a dejarle el periódico a su casa, así que sin mayor esfuerzo solo saca el rato para leérsela de cabo a rabo y activarla.

Esta ama de casa vive junto a su esposo, Carlos Zúñiga, aunque su hijo vive en la casa de al lado y siempre pasa pendiente de ellos.

Además, cuando le sobre el tiempo aprovecha para pitar, bordar o coser con los libros que le manda su hija Giselle y una hermana desde Gringolandia.

Ella es aficionada a la Liga y su esposo es morado de corazón, por lo que cuando ven un partido juntos, prefiere ponerse unos algodones en los oídos para no escuchar las molestadas de su media naranja, máxime en los últimos años que los manudos han estado tan flojos.

Ella se moviliza con bastón pues tiene un desgaste en la rodilla, pero se aburrió de esperar que la CCSS, le diera cita para operarla, por lo que cuando le tocó decidió no ir. Ella aprovecha que su esposa le ayuda en mucha cosas de la casa.