Recientemente, el Gobierno de la República anunció el decomiso de 16 mil pares de zapatos que habían sido adquiridos de manera presuntamente irregular. Este es solo un caso de muchos decomisos que la Policía de Control Fiscal realiza, pero ¿Qué sucede con la mercadería decomisada?
Ante esa consulta que muchos costarricenses tienen cuando saltan este tipo de noticias, La Teja le consultó al Ministerio de Hacienda qué sucedía con la mercancía: ¿se dona? o ¿se destruye?
La Unidad de Comunicación Institucional del Ministerio de Hacienda respondió mediante un correo electrónico detallando el proceso y los elementos propios en torno a esta situación, y aclaró cuál es el futuro de esta mercadería.
Según este correo, cuando un producto es decomisado por las autoridades, se somete a un proceso para determinar si efectivamente es mercadería adquirida ilegalmente, siempre resguardando el principio de inocencia.
Mientras se sabe qué hacer con las mercancías, estas son custodiadas por depositarios aduaneros, quienes en caso de daño o pérdida durante el proceso deben responder por ello.
Posteriormente, según comentan en el comunicado: “Una vez dictado la resolución o sentencia que resuelve el asunto, según proceda, si las mercancías se encuentran en mal estado, inservibles, que carezcan de valor comercial o cuya importación fuere prohibida, que atenten contra la salud humana, animal, vegetal o la seguridad nacional, deben ser sometidas al procedimiento de destrucción o entrega a la autoridad competente”.
Esto también aplica a mercaderías que no cumplan los requisitos para ser donadas, vendidas o rematadas.
Según el Procedimiento de Subasta Pública, Hacienda indica: “las mercancías que se encuentran en buen estado y para las que se obtenga el permiso de la institución competente, pueden ser objeto de subasta pública, venta directa o donación a una institución autorizada para recibir donaciones”.
Según la Ley General de Aduanas, es el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) el ente primario encargado de recibir donaciones y hacerlas llegar a instituciones autorizadas. Esto, por ejemplo, en el caso de los zapatos decomisados o de otros elementos de esa índole; es el IMAS el que los dona a organizaciones comunales o de bien social.
