Karen Fernández.8 julio
Esta bolsa fue la que encendió la polémica entre cartagos y limonenses por la atribución del
Esta bolsa fue la que encendió la polémica entre cartagos y limonenses por la atribución del "cho". Foto Jeffrey Zamora

Afirman en nuestra provincia del Caribe que limonense que se respeta dice “¡cho!” a cada rato. Y están en lo cierto.

Quienes tienen contacto frecuente con alguien de Limón de fijo se han dado cuenta cómo, ante situaciones muy diferentes, se manda un sonoro y sabroso “¡cho!”.

Eso sí, ocurre que cuando se le pregunta qué significa la expresión o de dónde viene, probablemente dice “no sé”.

Lo cierto es que a esas tres letras se les ha relacionado con Limón... hasta que los cartagineses salieron con que es un dicho común entre ellos y eso, claro, no les cayó muy bien a los caribeños.

Henry Retana pregunta “¿ahora se quieren robar el cho, que pertenece a los limonenses de mera cepa?” y Karliza Brown sostuvo sin dudas “cho es de Limón desde mis ancestros, es así, no se la pueden atribuir”.

La Teja conversó con Gustavo Fernández, administrador del hotel Grandpas, donde mandaron hacer unas bolsas de tela en las cuales imprimieron dichos propios de Cartago e incluyeron “cho”.

Nos contó que la escogencia la hicieron ellos mismos con los dichos que escuchaban frecuentemente entre sus vecinos en Cot de Oreamuno.

Gustavo Fernández, administrador del hotel dijo que las bolsas las sacaron hace un año. Foto Jeffrey Zamora
Gustavo Fernández, administrador del hotel dijo que las bolsas las sacaron hace un año. Foto Jeffrey Zamora

Fernández nos explicó que para los brumosos el “cho” es el equivalente a un “¿en serio?”. “La gente lo usa cuando cree que la están agarrando de mae con algo que le dicen y su respuesta es cho como sinónimo de ‘no le creo’”.

Sin embargo, conversamos con Claudio Masís, vecino de Cot desde hace 28 años, y nos contó que nunca había escuchado la expresión en ese lugar.

Randall Orozco (gorra) y Javier Alvarez sacan pecho por sus dichos. Foto Jeffrey Zamora
Randall Orozco (gorra) y Javier Alvarez sacan pecho por sus dichos. Foto Jeffrey Zamora

En cambio sí resultó conocida para don Hugo Gómez, de 79 años y vecinos de “Churuca” (o sea, San Rafael de Oreamuno).

Asegura don Hugo que es un dicho viejísimo de los cartagos y que antes se decía mucho, pero que las generaciones nuevas no lo usan.

Hugo Gómez, vecino de Oreamuno. Foto Jeffrey Zamora
Hugo Gómez, vecino de Oreamuno. Foto Jeffrey Zamora
“Es un dicho muy cartago, especialmente de San Rafael de Oreamuno donde lo usamos desde hace mucho”, Hugo Gómez, 79 años.

Lo apoyan Randall Orozco y Javier Álvarez, otros “churucos” que aseguran que el “cho” es cien por ciento de su tierra.

¡Sorpresa!

Si los limonenses dicen que es de ellos y los brumosos también, ¿quiénes tienen entonces la razón?

Pues debemos decirles que ni unos ni otros.

Conversamos con el catedrático de la Universidad de Costa Rica Mario Portilla, quien nos explicó que el “cho” nació de la zona noroeste del país, o sea, es guanacasteco.

Y nos dijo también que es una expresión de admiración y los limonenses la utilizan más como de rechazo.

“Se puede saber su origen porque no aparece recogida por los diccionarios más antiguos del español, que datan de 1892, como son los de barbarismos y costarriqueñismos. En el primero que aparece es en el de guanacastequismos, de Mario Gardela, allá por los años setenta (del siglo pasado)”, explicó Portilla.

En esa obra se define como “interjección que denota admiración y rechazo”, agregó el lingüista.

Y cuenta don Mario que incluso existe en otros países de América, pero como “shu” y como una orden que dan los jinetes a los caballos para que se detengan.

El escritor Quince Duncan, quien menciona la palabra en su libro “Wa’ apin, man?”, defiende que “cho” sí es de origen afrocaribeño.

“No creo que sea de origen colonial porque difícilmente estaría en Limón. Ese periodo es de Cartago y lo usarían los pardos”, explicó.

Lo que sí pudo constatar es que era usado en Limón y también lo ha escuchado en Nicaragua.

“Lo usamos como para decir 'cho man, no me moleste o no me puso atención. O como para poner fin a una comunicación”

Por su parte el profesor e historiador limonense Delroy Barton indicó que es una expresión muy caribeña, pero que la usaba más la gente mayor.

“Actualmente se usa de vez en cuando y su uso puede ser de incredulidad o de sorpresa y se aplica con un poco de asombro”, comentó Barton.

Otros miches

Esta no es la primera vez (y quizás no sea la última) que dos pueblos se enfrentan por saber cuál es el tata de algo.

En el 2010, moncheños y alajueliteños empezaron a discutir el origen del chinchiví.

Los de San Ramón aseguran que fue un colombiano que llegó en 1870 al cantón quien inventó la espumante bebida.

Y desde tiempos lejanísimos se discutido si el gallo pinto es tico o nica, pero según Patricia Vega, profesora de la Universidad de Costa Rica, es africano.