Rodrigo Chaves, presidente de la República, aprovechó la conferencia de prensa de esta semana, para burlarse del Poder Judicial y acusarlos de usar logros ajenos para ellos quedar bien.
Esto nació a raíz de la noticia de que la DEA estaría ofreciendo 500.000 dólares a quien ayude a capturar a Alejandro Arias Monge, alias Diablo. Según Chaves, la intervención de la DEA se logró por coordinaciones y reuniones que ellos mantuvieron con funcionarios estadounidenses y que la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial no tienen vela en ese entierro.
“Ellos quieren saludar con sombrero ajeno. No importa, déjelos”, dijo muerto de risa en conferencia.
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Curiosamente, él está haciendo lo mismo y, a lo largo de su gobierno, se ha adjudicado y celebrado con bombos y platillos uno que otro proyecto como suyos, cuando en realidad son herencia de administraciones pasadas.
Sombrero ajeno
El caso más reciente es el de la Torre de Cuidados Críticos del Hospital Nacional de Niños (HNN), más conocida como “Torre de la Esperanza”.
Esta semana, se anunció que el país obtuvo un crédito por 250 millones de dólares, a través del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), para construir y equipar esta torre.
La torre tendrá una superficie de 26.500 m², capacidad para 216 camas adicionales, va a estar equipada para atender 14 especialidades médicas, entre ellas neonatal, pediatría, cardiología y más, tendrá capacidad para recibir más de 83.000 nuevos pacientes por año.
La noticia, la anunciaron utilizando a Signe Zeicate, Primera Dama, como la cara del proyecto.
Pero no hay nada más alejado de la realidad que esto. Este proyecto no nació del gobierno actual, nació del de Carlos Alvarado.
Específicamente, el 9 de setiembre del 2021, el Patronato Nacional de la Infancia, publicó un comunicado en el que anuncian que ya adjudicaron los primeros dos terrenos para construir la torre.
Es más, si nos vamos más para atrás, el concepto del proyecto nació desde el 2005, con la creación de una comisión para analizarlo.
Y, en el 2010, la Asociación Pro Hospital Nacional de Niños (APHNN) y la presidencia del Hospital, firmaron un convenio para construir y equipar la torre.
No obstante, luego de una serie de traspiés, entre ellos que la APHNN no solicitó los ¢10.559 millones que se habían recogido entre el 2010 y 2013 para este proyecto; el gobierno de Luis Guillermo Solís retomó la iniciativa y readjudicó los recursos, para que Carlos Alvarado comenzara a conseguir los terrenos.
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Entonces no, la Torre de la Esperanza no es producto de Rodrigo Chaves.
En La Teja tratamos de coordinar una entrevista con el doctor Carlos Jiménez, director general del HNN, para conocer más detalles del proyecto, pero, para el cierre de esta nota, no obtuvimos respuesta.
Nada nuevo
Ahora, esta no es la primera vez que el gobierno usa esta retórica. Especialmente en temas de infraestructura vial, han celebrado, con bombos y platillos, proyectos ajenos como si fueran suyos.
Por ejemplo, la ruta Taras-La Lima.
Sí, en este gobierno se abrió un tramo y se continúan haciendo obras de expansión, pero, en realidad, las negociaciones comenzaron con el gobierno de Laura Chinchilla (2010-2014).
Y fue hasta el 15 de setiembre del 2018 que, con Carlos Alvarado, se presentaron todos los diseños del paso elevado, con el proyecto quedando adjudicado para el 16 de diciembre del 2019 (el gobierno de Chaves redujo el proyecto de cuatro a tres niveles)
Las obras iniciaron, oficialmente, el 2 de diciembre del 2020.
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Otro ejemplo es Circunvalación Norte, que el último tramo se habilitó --sin terminar--, como si fuera una obra de esta administración.
Desde la década de los 60 se habla de este proyecto, pero, no fue hasta Laura Chinchilla, que se logró firmar el acuerdo con el BCIE para construir los primeros dos pasos a desnivel, así como 4.1 kilómetros de tramo.
Eso sí, las obras iniciaron, formalmente, hasta el 8 de setiembre del 2017, bajo el gobierno de Luis Guillermo Solís y con Carlos Alvarado se firmó, en agosto del 2021, un crédito adicional de 60 millones de dólares con el BCIE, para completar el tramo entre Tibás y Calle Blancos, la última etapa del proyecto.
Rodrigo Chaves, lo que hizo fue habilitar ese tramo final, el 4 de octubre del 2024.
Modus operandi
Según el politólogo, Gustavo Araya, esta tendencia de adjudicarse proyectos propios, no es nueva y forma parte del manual de los gobiernos populistas.
“Lo puede encontrar con Javier Milei, Nayib Bukele, Jair Bolsonaro, Donald Trump (...) esto es normal en todo populista autócrata, porque necesita demostrar que el sistema no sirve y que ellos son los salvadores”, explicó.
“Pasan diciendo que no pueden hacer cosas por ese sistema que no funciona y eso se vuelve imperativo para ellos, porque justifica que no pueden hacer nada.
“Si hacen un gran proyecto, una carretera, un acuerdo, lo que sea, se les cae la narrativa porque queda demostrado que sí pueden hacer cosas. Por esa razón, tienen la necesidad de no hacer o hacerlo mal”, aseguró Araya.
El problema es que esta excusa tiene fecha de caducidad y, según el politólogo, la única forma de aparentar que se está avanzando, es reclamar como propios proyectos ajenos.
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“Como tiene que parecer que hicieron algo, se adjudican cosas que ya venían de otras administraciones, para poder decir que hicieron algo, porque hay una parte de la población que no se va en el engaño y pide resultados.
“Entonces, empiezan a adjudicarse cosas que vienen de otras administraciones, porque ya estaban hechas, porque ya estaban por terminarse o porque ya estaban los presupuestos hechos”.