.1 agosto
Como es tradición, decenas de fieles adelantan a los fines de semana previos, su visita al santuario de la virgen de los Ángeles. Foto: Keyna Calderón.
Como es tradición, decenas de fieles adelantan a los fines de semana previos, su visita al santuario de la virgen de los Ángeles. Foto: Keyna Calderón.

Hoy se cumplen 384 años de la aparición de la Virgen de los Ángeles, la Patrona de los ticos, que pone a su pueblo a sus pies varios día antes de esta significativa fecha.

No importa la distancia existente entre cada hogar y la Basílica de los Ángeles para hacer el sacrificio de la romería para honrarla, para decirle gracias por la ayuda que nos ha dado en el año o para pedirle algún favor.

Ella une a las familias, porque aunque algún integrante no haga la caminata de fe, ese familiar está en las oraciones de los que sí caminarán hacia Cartago.

Es oportuno, por el momento que vivimos, suplicarle a La Negrita que ilumine la mente de nuestros líderes para que encuentren el mejor camino para sacar al país del atolladero, que frene el asfixiante desempleo, que les ablande el corazón a los que creen que solo con violencia se resuelven las cosas, que les dé luz a los intolerantes, a esos que creen que solo con explosivas reacciones se resuelven las cosas.

Pedirle que les dé entendimiento a los seudopolítico, sindicalistas y supuestos religiosos que irrespetan, una y otra vez, el octavo mandamiento escrito en Tablas de la Ley recibidas por Moisés. “No dirás falso testimonio ni mentirás”. Suplicar por esos que gustan de esparcir noticias falsas por las redes sociales con el objetivo de engañar a los más humildes con tal de lograr fines mezquinos.

“Es grave vivir de ‘comunicaciones’ no auténticas, porque impide las relaciones recíprocas y el amor al prójimo”, enfatiza el papa Francisco.

El Corán, el libro sagrado del islam, dice: “Oh, creyentes, teman a Dios y cuéntense entre los que dicen la verdad, porque los mentirosos no forman parte de los seguidores de Dios”. O, como dijo el profeta Mahoma: “Cuídense de mentir, porque la mentira conduce a la inmoralidad, y la inmoralidad conduce a la perdición de las personas”. Amén.