Cada puntada que dio doña Patricia Cascante Montero fue acompañada por una oración.
Mientras confeccionaba uno de los vestidos con el que sueña ver a la Virgen de los Ángeles a partir del 1 de agosto, recordó la promesa que hizo cuando esperaba con ansiedad el nacimiento de uno de sus nietos, en plena incertidumbre por la llegada del covid-19 a Costa Rica.
Aquella experiencia marcó su vida y hoy quedó plasmada en “Antonieta”, uno de los dos vestidos que ella y su familia lograron colocar entre las cinco propuestas finalistas para la tradicional vestición de La Negrita, un honor que este año corresponde a la diócesis de Ciudad Quesada.
La familia Cascante Montero alcanzó un logro que ninguna otra consiguió en esta convocatoria: de las 18 propuestas presentadas por familias de toda la diócesis, dos de sus creaciones continúan con opciones de convertirse en el vestido oficial que lucirá la patrona de Costa Rica durante un año.
La comisión encargada de escoger las propuestas seleccionó cinco diseños que ahora esperan la decisión final.
El ganador será revelado el próximo 1 de agosto durante la solemne ceremonia de vestición en la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles en Cartago.
Un vestido lleno de promesas
“Antonieta” es mucho más que una prenda. En cada uno de sus detalles, la familia quiso transmitir un testimonio de fe y de agradecimiento.
“En la parte frontal sobresale una cruz que representa el amor de Jesucristo, acompañada por lirios que simbolizan la pureza, la humildad y la entrega.
“En la espalda aparecen un tucán y una lapa roja como homenaje a la riqueza natural de San Carlos, junto al volcán, la piña y una vaca, símbolos de la fortaleza, la bendición, la fertilidad y el sustento de las familias de la región Huetar Norte.
También se incluyó la imagen de una iglesia como centro de la vida cristiana y una familia unida, reflejo del amor y la protección que, según Patricia, sostienen cada uno de sus días.
La costurera agregó que hizo el vestido “como acción de gracias por el nacimiento de su segundo nieto”. Recordó que durante el embarazo de su hija elevó constantes oraciones a la Virgen de los Ángeles para que intercediera ante Dios y permitiera que el bebé naciera antes de que se confirmara el primer caso de covid-19 en el país.
El nombre del vestido fue escogido por su nieta Amanda, mientras que el diseño de sublimación fue desarrollado por Alonzo Valdivias y Tatiana Ramírez. La confección estuvo completamente a su cargo.
Dos sueños entre los finalistas
La familia no solo vio avanzar a “Antonieta”. También clasificó “Viky”, otro vestido inspirado en la unión familiar y en la gratitud por las bendiciones recibidas.
Ese diseño tiene el escudo de la diócesis de Ciudad Quesada, montañas que representan fortaleza y protección, un río como símbolo de vida y bendición, además de cultivos que evocan el trabajo de las familias sancarleñas.
Ambas propuestas muestran el propósito con el que la diócesis lanzó la convocatoria “Las familias ofrecen el vestido a la Madre”, buscando fortalecer la vida familiar a través de la oración, el diálogo y la creatividad, invitando a los hogares a expresar su amor por la patrona.
Otros candidatos
La familia Acuña Blanco, vecina de Los Chiles, presentó un vestidito titulado “María, reina y madre, protege nuestras familias”.
El diseño destaca la devoción por el Santo Rosario y la unidad de las familias, colocando las palabras humildad, maternidad y esperanza en el vestido como virtudes de la Madre de Cristo.
La familia Araya Yrigoye, de Cedral, parroquia San Roque, presentó uno con el lema: Persistencia, fe que permanece.
Cada detalle del vestido fue pensado para simbolizar la perseverancia en la fe, aun en medio de las dificultades, convirtiendo esta ofrenda en un testimonio del camino de fe vivido en familia y de su amor a la Madre de Dios.
En la familia Morera Pérez, de la comunidad de Maracaná, presentaron un vestido bajo el título “Florecer”. El matrimonio de esta familia dio gracias a la Virgen por su intercesión para que tuvieran dos hijos.
Este martes 28 de julio, esa diócesis peregrinó hasta la basílica de los Ángeles para participar en el sexto día de la novena. La caminata fue encabezada por monseñor José Manuel Garita Herrera, obispo de Ciudad Quesada.






