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Romería en silla de ruedas: 224 personas participaron con fe y amor en un acto que conmueve hasta las lágrimas

Voluntarios y familias recorren la ruta en una tradición de 25 años sin lluvia y llena de emoción

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Este domingo se llevó a cabo una actividad llena de amor y de fe hacia Dios y la Negrita de los Ángeles, que se ha convertido en toda una tradición.

Muchos fieles católicos adelantaron la romería para este fin de semana para hacerla un poco más tranquila, sin tanta gente en la calle.

Romería en silla de ruedas
224 personas participaron este año en la romería en silla de ruedas. (Rafael Pacheco)

Entre los grupos que tomaron esa decisión está el encabezado por don José Astúa Guzmán, quien organiza cada año la romería en silla de ruedas.

Este año esa romería tan especial estuvo llena de bendiciones y don José quedó muy agradecido con Dios porque todo salió muy bien.

Él confesó que se siente realizado y que no tiene palabras para describir tanta emoción. Para él, esta es una peregrinación muy diferente a las demás: aquí no hay gritos ni bulla, sino una fe interna profunda.

Romería en silla de ruedas
La fe es el motos de quienes llevan a sus familiares ante la Negrita. (Rafael Pacheco)

“Las personas que van en silla van como extasiadas, porque muchas de ellas nunca soñaron que pudieran haber ido ahí”, nos contó don José, recordando que ellos funcionan como facilitadores para esa gente que tanto lo anhela.

A esta caminata de amor llegaron 224 personas este año, juntando a los romeros, a sus familias y a los valientes voluntarios. Llegaron personas de rincones como Puntarenas, Guápiles y Aserrí.

Pero como si ver las lágrimas de alegría de estas personas no fuera suficiente, Dios los sorprendió con un detalle hermoso. Resulta que prepararon comida para todos y, de manera casi milagrosa, les sobró un montón.

Romería en silla de ruedas
José Astúa Guzmán ha organizado la actividad durante 25 años. (Rafael Pacheco)

“Para que vean lo que es Dios. La comida como que se nos multiplica”, nos relató el organizador, muy asombrado. Les quedaron alrededor de 100 almuerzos y de inmediato los empezaron a alistar para repartirlos a las personas en situación de calle.

Además, don José nos reveló otro “milagro” que ellos viven siempre. Pese a que para estas fechas llueve muchísimo, en los 25 años que llevan haciendo la ruta nunca se han mojado. ¡Parece que desde arriba les mandan un pedacito de verano solo para ellos!

Recordando los inicios, don José nos contó que la primera vez que se hizo esta romería iban solo siete personas.

Romería en silla de ruedas
Muchos voluntarios llegaron para ayudar a quienes están en silla de ruedas a cumplir su sueño. (Rafael Pacheco)

Su mayor orgullo es ver a su familia metida de lleno. Él dice, entre risas, que solo es el “alborotero”, pero sus hijos, nueras y nietos son los que sudan la camiseta. Hasta su nietita de 8 años anduvo repartiendo stickers a los asistentes.

“Yo soy bueno para regalar hasta los pantalones que tengo, pero eso les he enseñado a mis hijos: a dar y dar y dar y ayudar. La idea en estas cosas es trascender”, concluyó este gran ser humano, quien dice que siente que la romería en silla de ruedas es un legado familiar que continuarán sus seres queridos.

Priscila Astúa es nieta de don José y ya está metida de lleno en la romería en silla de ruedas.

Romería en silla de ruedas
La romería salió de La Lima de Cartago. (Rafael Pacheco)

“La romería es una experiencia que cada año me llena el corazón de gratitud. Me recuerda la inmensidad del amor que existe cuando las personas deciden caminar, servir y acompañarse unas a otras.

“Este año tuve el regalo de vivirla junto a mi amiga Pau (María Paula Artavia), una de las personas que más amo. Compartir cada paso con ella hizo que esta experiencia fuera aún más especial y se convirtiera en un recuerdo que voy a guardar con muchísimo cariño. Ojalá más personas se animen a acompañar a alguien en futuras romerías, porque compartir el camino con quienes amamos transforma la experiencia”, aseguró la joven.

Romería en silla de ruedas
El llegar a la Basílica es el principal anhelo para estas personas llenas de fe. (Rafael Pacheco)
Romería en silla de ruedas
Siempre inician la actividad con un desayuno para cargar energías. (Rafael Pacheco)
Romería en silla de ruedas
Priscila Astúa acompañó a su mejor amiga, María Paula Artavia. (Rafael Pacheco)
Romería en silla de ruedas
Johnny Araya Fuentes siempre estuvo acompañado de su familia; aquí junto a sus padres Manuel y Johanna. (Rafael Pacheco)
Romería en silla de ruedas
Durante el recorrido no cayó ni una gota de agua. (Rafael Pacheco)
Romería en silla de ruedas
La romería en silla de ruedas se hace más fuerte cada año. (Rafael Pacheco)
Romería en silla de ruedas
Estos valientes sacan el rato para llevar a quienes no pueden caminar hasta la Basílica de Los Ángeles. (Rafael Pacheco)
Romería en silla de ruedas
Durante el recorrido los romeros interiorizan el valor de la fe. (Rafael Pacheco)
Rocío Sandí

Rocío Sandí

Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana; Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos, Judiciales y Nacionales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.

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