“¡Falta mucho tiempo!”, “¡Hoy tengo pereza, mejor lo hago mañana!”, son algunas de las justificaciones que usan las personas para retrasar una tarea o trabajo que les hayan asignado.
Esta conducta se llama procrastinación, es la tendencia a posponer todo aquello que es necesario para alcanzar una meta, algo que puede afectar todas las áreas de la vida como la laboral, académica y familiar.
Puede darse en cualquier etapa de la vida y puede llegar a convertirse en una práctica diaria.
Este es un comportamiento muy común entre los ticos y puede ser reflejo de problemas de ansiedad, estrés, miedo, inseguridad, pensamientos irracionales o negativos y hasta por depresión.
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Esto motivó a Deibem Gómez, psicológico y docente de la Universidad Hispanoamericana, a publicar un libro llamado “¿Qué esperas?”. Tras dos décadas de análisis de este comportamiento, en su obra aborda sus posibles causas y brinda al público en general importantes recomendaciones, ejercicios y hasta el uso herramientas tecnológicas para evitar esta práctica.
“La procrastinación no discrimina por color, raza, género o estatus económico. Todos en algún momento hemos procrastinado en alguna forma. Incluso el ama de casa que sabe que no le va a alcanzar el jabón, posterga su compra, dejando de lavar y la congoja por el montón de ropa sucia. Este comportamiento no hace distinción entre estudiantes de primaria, secundaria, bachillerato, licenciatura o de maestría. Hay evidencia de que estudiantes de posgrado a nivel de doctorado presentan altos niveles de procrastinación, entonces, podemos apreciar que puede afectar a todo el mundo”, advirtió Gómez.
¿Cómo evitarla?
El psicólogo explicó que hay varias maneras de evitar la procastinación, una es con la “regla de los dos minutos”, es decir, la persona se impone el reto de empezar a realizar la tarea en los próximos dos minutos, esto permite que la acción no sea tan abrumadora y pueda crear un hábito”.
Otra recomendación es anotar las seis actividades más importantes del día. En el primer lugar ubicar la tarea más relevante, el resto las ordena según sus prioridades.
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La tercera opción es controlar los pensamientos irracionales. Por ejemplo no pensar: “Si matriculo puede ser que me vaya mal y pierda las materias”.
La cuarta herramienta son diferentes aplicaciones disponibles que realizan mediciones por día sobre la cantidad de tiempo que destina a varias actividades como la permanencia en redes sociales, videos o videojuegos que afectan su desempeño.
La última recomendación que da el psicólogo es “confíe sus propias capacidades para superar la procrastinación, ya lo pasado es pasado. Deje de estar culpándose, consiéntase, perdónese”.


