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Sancarleña que estuvo grave por covid-19: “Yo no creía en la enfermedad y no creía en la vacuna”

Vecinos de la zona norte que tuvieron coronavirus le piden a la gente que se vacune

Grace Villegas, como algunos otros, no creían en la pandemia y menos en la vacuna. Ella pensaba que todo lo del covid-19 que sale en las noticias eran exageraciones; sin embargo, chocó contra la realidad cuando le tocó enfrentarse al virus.

La sancarleña es cuidadora de pacientes y dio su testimonio para que otras personas, que siguen pensando que la pandemia es vara, salgan de su error antes de que tengan que caer en un hospital.

“Un día salí a caminar, como lo hago siempre, y me faltó el aire. No me preocupé demasiado porque soy asmática y es una sensación conocida. Fui a la clínica por una nebulización, como tantas otras veces. Fui sin dinero y sin teléfono porque creía que regresaría en un ratito.

En la clínica de Aguas Zarcas la revisaron y la mandaron para el hospital San Carlos porque sus pulmones no se escuchaban bien. Cuando se hizo de noche preguntó a qué hora podía irse, pero le dijeron que la dejarían internada porque tenía coronavirus.

Grace estuvo internada 23 días y llegó a estar muy malita.

“Soy cuidadora de pacientes, sé si alguien no puede valerse por sí mismo y en los días más oscuros de mi internamiento yo no podía ni mover el brazo, no era capaz de darme vuelta para ponerme de lado porque, simplemente, no podía respirar. Cada vez necesitaba más oxígeno y mi movilidad era menor.

“Uno quiere vivir, tiene familia y obligaciones, pero el cuerpo no responde al tratamiento. Esta vez era yo la que ocupaba ayuda para bañarme, para alimentarme, para todo. ‘¿Qué más sigue?’, me preguntaba. Quería vivir, podía reconocer ese deseo desesperado, pero eso ya no dependía de mí, mi mente latía fuerte en un cuerpo que ya no me respondía y parecía que me abandonaba”, recordó.

De cara con la muerte

Grace dice que la idea de que ella podía llegar a morir le llegó al ver fallecer a varias personas de su cuarto.

“Hay días en que todo parece tranquilo y súbitamente alguien entra en crisis y fallece en horas... Si la morgue está llena, los cuerpos los embolsan delante de todos, de inmediato desvisten y sanitizan la cama y en minutos llega otra persona a ocuparla. Uno se pregunta: ‘¿Quién será el siguiente?’, pensaba que yo podría ser la próxima”, contó.

La sobreviviente dice que ella cree que lo que le salvó la vida fue haberse puesto la primera dosis de la vacuna, un día decidió hacerlo “por si acaso”, aunque no creía realmente que funcionara.

“Debo confesarlo. Yo era escéptica. No creía en la enfermedad y no creía en la vacuna. No creía que el virus fuera tan terrible, que afectara tan distinto a cada persona, que nos afectara de tal modo que nos llevara al límite, al punto de creer en que saldría para el cementerio en una bolsa”, reconoció.

Neumonía y bacterias

Saúl Jarquín Espinoza es vecino de Upala y también da fe de lo rudo que es contagiarse de covid-19, él se enfermó en mayo pasado y cuando se puso mal se fue para el hospital de Upala y luego lo mandaron para el de San Carlos.

“Estuve 34 días en una unidad de cuidados intensivos porque mi cuerpo finalmente colapsó. Me dio neumonía y me entraron muchas bacterias, tenían que mantenerme en un coma inducido para que mi cuerpo resistiera. Los médicos me daban un cinco por ciento de probabilidades de vida

“Siempre he tomado la vida con voluntad y con valor, pero es algo muy terrible despertar desorientado, con un dolor terrible que te produce el virus en todo el cuerpo. Tenía una traqueotomía, no podía hablar, estaba conectado a un respirador y fue muy difícil para mi familia. El impacto psicológico fue muy terrible para mí, perdí la movilidad en un noventa y seis por ciento después de ser una persona sana que andaba en bicicleta los fines de semana. Una vez escuché decir que llorar sana y ahora creo, al menos, que algunas veces el llanto alivia y reconforta cuando no se puede decir una sola palabra”, expresó.

Tanto Grace como Saúl hacen un llamado a la población para que vaya a vacunarse, misma petición que hacen las autoridades de Salud, ya que han notado que ahora que se están adelantando las segundas dosis, la gente no está llegando como se esperaba.

Y es que aunque ya son 1.219.482 personas las que tienen el esquema completo de vacunación contra el virus, en los centros de salud que están aplicando el medicamento están quedando vacunas disponibles al final del día.

Laura Bolaños, funcionaria del área de Salud de San Francisco de Dos Ríos, dijo que este lunes y martes les quedaron 200 vacunas cada día.

En la clínica Clorito Picado, en Tibás, Evelyn Solano, jefa de Enfermería, dijo que a ellos les están quedando entre 200 y 300 dosis diarias.

Solano comentó que la gente da como excusas para no vacunarse los efectos secundarios que provoca, que no tienen tiempo por el trabajo y hasta que sienten temor porque les están adelantando las dosis y sienten que eso puede ser peligroso, cuando en realidad agiliza el proceso de inmunización.

“Por favor, costarricenses, no perdamos la oportunidad de vacunarnos”.

—  Saul Jarquín, sobreviviente de covid.
Rocío Sandí

Rocío Sandí

Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana; Periodista de la Universidad Internacional de las Américas, con experiencia en Sucesos, Judiciales y Nacionales. Antes trabajó en La Nación y ADN Radio.