Nacional

Santacruceños quieren convertir la lagarteada en patrimonio cultural

Asociación realizará este viernes una actividad bailable para recoger fondos y así conseguir la personería jurídica

La Asociación de Lagarteros de Ortega, en Santa Cruz de Guanacaste, quiere que la actividad conocida como la lagarteada, se convierta en Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI).

La lagarteada consiste en que cada Viernes Santo un grupo de personas capture un cocodrilo y lo liberen hasta el día siguiente. Se realiza en los ríos Las Palmas o Tempisque.

Álvaro Cascante, presidente de la asociación, manifestó que para lograrlo necesitan que la asociación cuente con personería jurídica y por eso, este viernes, realizarán varias actividades con el objetivo de recaudar fondos.

“La asociación no está a derecho y por eso aún no hemos podido hacer los trámites para la declaratoria. La lagarteada es una tradición que se realiza desde hace más de 100 años y no queremos que pase desapercibida, es un hecho muy importante para la comunidad”, manifestó.

Las actividades iniciarán a las 3 p.m. e incluye una tarde bailable y venta de comidas, que se llevará a cabo en el salón comunal, contiguo al redondel de toros de Ortega.

Divididos por los cocodrilos

Cascante agregó que más allá del tema ambiental, la lagarteada es una manifestación de la cultura santacruceña y por eso, no debe perderse, pues hasta genera beneficios económicos para la localidad.

“Sabemos que hay una ley de vida silvestre que prohíbe la captura o la caza de animales y el cocodrilo está dentro de esa categoría. Pero, a diferencia de lo que se piensa, nosotros defendemos al cocodrilo, lo cuidamos y lo estimamos”, agregó.

El lagartero, que participa en la actividad desde los 15 años, indicó que la lagarteada mueve una gran cantidad de turistas y en los dos últimos años se ha notado el vacío por el intento de las autoridades de eliminar esta fiesta.

Por otro lado, Angie Sánchez, coordinadora nacional de vida silvestre del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), expresó que la ley es clara e indica que, se prohíbe la captura de cualquier animal silvestre, matarlo o herirlo, porque esto corresponde a casería y se convierte en un delito.

“Hay un riesgo para las personas, pues los cocodrilos son sometidos a altos niveles de estrés, debido a que los asistentes chiflan, van golpeando el agua y meten palos debajo de la vegetación. Se debe procurar un tema de sana convivencia de los animales silvestres con la población”, expresó.

Sánchez manifestó que ahora capturan al animal, sólo por el hecho de exhibirlo. Desde el 2018, la actividad se prohibió en su totalidad; sin embargo, el año pasado los organizadores hicieron caso omiso y capturaron un cocodrilo.

“La sociedad debe entender que los animales silvestres son de todos los costarricenses y estas especies son amenazadas, por eso debemos cuidarlos y no alterar sus espacios”, expresó Sánchez.