Una bajada de presión puede provocar mareos, debilidad o sensación de desmayo y, ante un episodio leve, existen acciones sencillas que pueden ayudar a la persona mientras se recupera.
Una de las primeras medidas es acostarse y elevar las piernas unos 45 grados, por encima del nivel del corazón, para favorecer el flujo sanguíneo hacia el cerebro, según información del Centro Médico ABC.
¿Qué puede hacer en ese momento?
La hidratación también es importante. Beber un vaso de agua puede ayudar, mientras que consumir un pequeño alimento salado podría ser una alternativa para algunas personas, siempre que no exista una indicación médica que limite el consumo de sal.
Una taza de café o té fuerte también puede elevar temporalmente la presión debido a la cafeína. Sin embargo, no debe considerarse un tratamiento para episodios frecuentes.
Además, conviene evitar levantarse repentinamente. Lo recomendable es incorporarse poco a poco para disminuir la posibilidad de experimentar nuevamente mareos o sufrir una caída.
Si ocurre frecuentemente, hay que prestarle atención
Para prevenir nuevos episodios, se recomienda mantener una ingesta adecuada de agua durante el día y consumir porciones pequeñas de alimentos varias veces, en lugar de comidas demasiado abundantes.
En personas que presentan bajadas frecuentes al permanecer de pie, las medias de compresión pueden ser una opción, pero su uso debería valorarse según cada caso.
Estas recomendaciones están dirigidas a episodios leves. Si la persona pierde el conocimiento, presenta dolor de pecho, dificultad para respirar, confusión, síntomas intensos o la presión permanece muy baja, requiere valoración médica.


