Franklin Arroyo.24 marzo

Sebastián Díaz González, estudiante del Liceo de Costa Rica que falleció el 28 de febrero del 2018 atropellado por un tren, disfrutará este domingo, desde el cielo, su cumpleaños.

El año anterior la tragedia se interpuso y frenó el esperado festejo.

Sebastián nació el 25 de marzo (mañana cumpliría 14 años) pero el homenaje será este domingo. Así nos lo contó la valiente mamá, doña Irma González, quien por primera vez da una entrevista para hablar sobre esta dolorosa pérdida.

Irma González dice que de la mano de Dios ha aprendido a aceptar la realidad. Carlos González / Agencia ojo por ojo
Irma González dice que de la mano de Dios ha aprendido a aceptar la realidad. Carlos González / Agencia ojo por ojo

El jovencito quería pasar un día maravilloso con sus dos mejores amigos, Jean Paul y Jimena Rivera, y le pidió a su mamá uno de sus postres favoritos.

Doña Irma no pudo cumplirle esa celebración en el 2018, pues Sebastián tenía menos de un mes de fallecido. Pero hoy, luego de haber vivido un infierno de algunos meses, está fortalecida por Dios y por un grupo que le ha tendido la mano, la apoya, la escucha y hasta ha llorado con ella cuando lo ha necesitado, este se llama Renacer Costa Rica.

En la casa tienen un altar donde recuerdan a Sebastián Díaz. Carlos González / Agencia ojo por ojo
En la casa tienen un altar donde recuerdan a Sebastián Díaz. Carlos González / Agencia ojo por ojo

Lo que había pedido el menor era muy sencillo: que le hiciera un pie de limón y lo llevara con sus mejores amigos al cine.

14 años estaría cumpliendo este lunes Sebastián Díaz González

“Deseo ir al cine con mis mejores amigos, pero usted se va”, recuerda doña Irma que le dijo su hijo, más o menos en diciembre de 2017.

Esta valiente mamita finalmente podrá cumplir con la promesa y sabe que su angelito se lo agradecerá desde el cielo.

“Para el cumpleaños pasado (ya había fallecido) no tenía cabeza para hacer eso, estaba en otra cosa, como ida. No creía que fuera cierto, era como si estuviera viviendo una película. Pero ahora que estoy mejor le voy a hacer el pie de limón y se lo voy a llevar al cementerio. También le llevaré flores. Todos los meses lo hago, le llevo música y hablo con él. Después de eso nos vamos al cine”, dijo.

“A él le gustaba una canción que se llama Salmón (de Efesios 6-10), tiene una plaquita con una estrofa y también la vamos a poner”, manifestó.

La señora se imagina por qué fue que su pequeño le pidió esa celebración tan sencilla.

“Él era un joven bueno, le faltó conocer la maldad. Él era feliz con las fiestas con piñatas y globos, estoy segura que aún le gustaban, pero ya se sentía un poco grande para eso y por eso pidió ese cumple.

“Espero que este ritual que vamos a hacer este año se repita en otras ocasiones, al igual que el 28 de febrero, día que en que se reunieron familiares y allegados y conmemoramos de una forma muy linda el primer aniversario de la partida de Sebastián”, recordó doña Irma.

Tragedia - martirio

El 28 de febrero del 2018, doña Irma y su esposo, Gonzalo Díaz, alistaron desde temprano los desayunos y las cosas para que cada quien fuera a sus obligaciones. Papá y mamá a trabajar e hijos a estudiar.

Pepe, el perrito de Sebastián, mira su foto. Seguro aún lo espera. Carlos González / Agencia ojo por ojo
Pepe, el perrito de Sebastián, mira su foto. Seguro aún lo espera. Carlos González / Agencia ojo por ojo

“Me levanté a las cinco de la mañana y en las carreras salimos a las 6:05 a.m. y el bus de él ya se iba a ir. Salí con el celular y el abrigo de Sebastián. Mi hijo nunca aprendió a hacerse el nudo de la corbata y entonces mi otro hijo se la hizo en un momentico y se fue.

“Sin embargo, hay algo que pienso montones y no me deja estar tranquila, es un martirio para mí. Todos los días me despedía de él, pero ese día está bloqueado. No sé si me despedí de mi chiquito y eso es un martirio que me golpea”, dijo la valiente mamita, un poco emocionada con ese recuerdo.

“En el tema de si fue bullying o no, no quiero comentar nada”, Irma González, madre de Sebastián Díaz.

Luego de eso, doña Irma se fue a trabajar a una empresa en La Uruca y al mediodía estaba viendo las noticias cuando algo la perturbó. La noticia de que un joven del Liceo de Costa Rica había sido atropellado por el tren fue un martillazo para la madre y todos sus compañeros del brete tenían una gran zozobra.

“Ya se sabía del accidente, pero no se sabía quién era”, comentó González.

En el Liceo de Costa Rica se suspendieron las clases tras el fallecimeinto del joven estudiante. Foto: Archivo.
En el Liceo de Costa Rica se suspendieron las clases tras el fallecimeinto del joven estudiante. Foto: Archivo.

Entonces recibió una llamada de un familiar, quien también tiene un hijo en el Liceo de Costa Rica y le descartó que fuera alguno de los muchachos. Pero no quedó tranquila. “Uno es egoísta porque piensa que no es el de uno, entre tanto muchacho, ¿por qué será el de uno?”.

Pero la llamada que fue como una estocada en el corazón fue la del director del centro educativo, quien solamente le dijo que se fuera de inmediato para el hospital San Juan de Dios, que Sebastián iba grave.

“Me iba a ir en taxi, mi jefa estaba muy angustiada y un compañero se ofreció a llevarme. Fue el viaje más angustiante y largo que he tenido, sentía que todos los carros se me atravesaban y lo mismo me contó mi esposo que le pasaba”, comentó.

Ella fue quien llamó a don Gonzalo para comentarle que el joven del accidente era su hijo.

Sin embargo, en el viaje el corazón de esta madre ya sabía que su muchacho se había ido. Tal y como se lo confirmaron al llegar al hospital.

“No me tomé ni una pastilla, ni un té de tilo. Lloraba y lloraba y mi esposo también. Uno no cree que eso le pase a uno.

“Pasó un tiempo y creía que Sebastián iba a entrar en cualquier momento a la casa. Uno no lo cree. En la vela, en el entierro uno está en otro lado, jamás piensa que eso ocurra, menos de él, que era un muchacho bueno, bondadoso, muy cibernético, pero con un corazón humano”, comentó.

El pequeño gigante

Sebas quedó marcado por el día viernes. Nació un Viernes Santo y fue enterrado el viernes 2 de marzo, casualidades con un gran significado para la mamita.

Además, murió un 28 de febrero, y también un 28, pero de septiembre del 2017, apenas seis meses antes, murió Sara, una hermanita de Sebastián en la pancita de doña Irma.

“Ayer (viernes 8 de marzo) creo que lo soñé, pero no tuve una cercanía, solo sentí su presencia. No lo sueño como yo quiero, el papá sí lo ha soñado y una comadre.

“Pero pasó algo, yo hice gelatinas cuando estuve en Guanacaste trabajando y a la comadre se le apareció en un sueño el mismo día con la boca roja, como si se hubiera comido una. Hice rojas y verdes las favoritas de él. Sé que se comió una”, contó.

Sebastián también dejó una enorme huella en su mamita. Ella le decía mi pequeño gigante y una vez que logró aceptar que su angelito se fue para siempre, se propuso hacer cosas por él, para que desde el cielo se sienta orgulloso de ella.

Un lindo mensaje para recordar a Sebastián. Carlos González / Agencia Ojo por ojo
Un lindo mensaje para recordar a Sebastián. Carlos González / Agencia Ojo por ojo

Por eso empezó a estudiar Principios de Contabilidad y Técnicas Secretariales en el Cindea de Santa Ana. “También lo hice para mantener la cabeza ocupada en algo porque hay que aprender a vivir con el corazón roto”.

Pero la herencia más importante que le dejó Sebastián, su pequeño gigante, fue el grupo Renacer Costa Rica. El único requisito para formar parte de esa agrupación es haber perdido un hijo. Dijo que los pueden encontrar en Facebook como Renacer Costa Rica y que tienen varias sedes.

No hubo delito

Sebastián murió el miércoles 28 de febrero del 2018 al mediodía en el hospital San Juan de Dios. El accidente ocurrió a las 11:55 a.m. a un costado del Liceo de Costa Rica, no tenía ni un mes de haber comenzado las lecciones. En las cámaras de seguridad lo vieron minutos antes de morir cuando estaba sentado sobre la acera, a un lado del centro educativo.

La investigación del OIJ y la Fiscalía por su muerte determinó que no existió ningún delito penal que perseguir.

En un principio, hubo varias hipótesis para explicar la muerte del joven de 12 años. Una de estas fue la versión de que el menor se le habría tirado al tren luego de ser “retado” por otros alumnos, también se dijo que, al parecer, era víctima de bullying dentro del mismo centro educativo.

Las autoridades también analizaron la posible responsabilidad que pudieron tener los profesores del Liceo y hasta el maquinista, quien llevaba la locomotora número 81 con dos carretas hasta la estación del Pacífico cuando ocurrió la tragedia.

Sin embargo, luego de analizar todas las pruebas que tenían, no encontraron ninguna que sostuviera las versiones anteriores, a esa conclusión llegaron luego de revisar al menos cuatro cámaras de seguridad y entrevistar a varios testigos.

Ante esta situación, la Fiscalía Adjunta Penal Juvenil le pidió al juzgado de San José que desestimara la causa.