Karen Fernández.13 marzo

Doña Ana María Rodríguez, de 71 años, murió el miércoles 10 de marzo una hora después de haber sido vacunada contra el covid-19 en Coronado.

Es imposible atribuir el fallecimiento a la vacuna, sobre todo porque ella era hipertensa, diabética, con un riñón menos, padecía alzheimer y se movilizaba en silla de ruedas por un problema en la columna desde hacía 12 años.

Ana María Rodriguez junto a su hijo Luis Carlos Ramírez. Foto: Cortesía
Ana María Rodriguez junto a su hijo Luis Carlos Ramírez. Foto: Cortesía

Aunque tenía esas enfermedades crónicas, todas estaban controladas y sus familiares deseaban que le llegara la hora de la vacuna, que se la pusieron en la clínica de Coronado porque es allí donde la han visto regularmente.

Ella viajó en taxi con su esposo, José Joaquín Ramírez, de 72 años y quien también recibiría el medicamento. Una hora después, según consta en el acta de defunción, murió producto de un infarto agudo. A esa hora, 5 p.m.. ya estaba de regreso en la casa.

Luis Carlos Ramírez, hijo de la pareja, nos dio los detalles de lo ocurrido.

“Soy consciente de que mi mamá tenía varios padecimientos, y como odontólogo que soy, mi esperanza más grande era la vacuna, ponérmela y que se las aplicaran a ellos”, dijo.

De aquel miércoles, dice: “A las 3:40 de la tarde me llamó mi papá y me dijo que ya estaban en la clínica esperando que los atendieran. Le recordé que se asegurara de que les hicieran la evaluación antes de aplicársela y me contó que él les dijo todos los padecimientos de mami y hasta le dio el carné de las cosas a las que era alérgica aunque las vacunas nunca le generaron problemas, tenía su esquema al día”.

Cuando llegó el momento de la vacuna, una enfermera preguntó por qué doña Ana se veía “dormidita” y el esposo explicó que algunos días amanecía decaída. Añadió que, si les parecía, le podían controlar la presión y el azúcar por aquello de que algo estuviera alterado.

Según dice el hijo, la respuesta de la enfermera fue que no le correspondía a ella.

Don José sacó un glucómetro y un aparato de la presión y se las midió él, todo salió normal.

“Les pusieron la vacuna y los dejaron los minutos (15) que dicta el protocolo. Pasado ese tiempo les preguntaron cómo se sentían, ambos respondieron que bien y les dijeron que ya podían irse. Se montaron de vuelta al taxi y cuando iban por Caribeños (San José) mi papá me volvió a llamar y dijo que ya casi llegaban y que mami le decía que iba muerta de hambre. Hasta ahí todo bien”, describe el hijo.

Ya en casa, doña Ana María le comenta a su esposo que no se siente bien.

Doña Ana María fue enterrada el jueves al medio día en Coronado. Foto Alonso Tenorio
Doña Ana María fue enterrada el jueves al medio día en Coronado. Foto Alonso Tenorio

Don José llama a Luis Carlos y le cuenta; el hijo le pide que se la comunique, pero ya la señora no podía hablar.

El papá le describió a Luis Carlos que se estaba poniendo roja, que le iba a tomar de nuevo la presión y el azúcar y volvieron a salir bien, pero le explica al hijo que parece estar quedándose dormida.

“Al momento que salí de mi casa en Escazú, llamé al 911 y por la otra línea me mantuve en comunicación con mi papá, él solo me decía que la veía rara y que me apurara. Unos tres minutos antes de que yo llegara, llegó la ambulancia y cuando entré al cuarto la estaban tratando de resucitar”, recordó.

La señora se veía morada, el paramédico le dijo a Luis Carlos que viera el monitor (lo que mostraba coincidía con un infarto) y le confirmó que su mamá había muerto.

Los socorristas hicieron su reporte y pocos minutos después el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se puso en contacto con Luis Carlos para informar que iniciaría una investigación. La Policía Judicial pidió enviar el dictamen médico apenas se lo dieran.

“Me preguntó qué haríamos con el cuerpo y me dijo que ojalá fuera un entierro normal, ¿qué me quiso decir con eso?, ¿que está pensando exhumar su cuerpo?, haya o no investigación queda uno con ese dolorcito en el corazón”, comentó el dentista.

La patóloga también hizo un comentario que aún da vueltas en su cabeza: “qué raro, ¿por qué ella habrá acumulado tanto líquido tan rápido?”.

Luis Carlos también se pregunta: ¿la Caja, viendo un caso como el de mi mamá, qué tanto se toma la molestia de decir ‘bueno, antes de vacunarla vamos a hacer otros exámenes como un electrocardiograma minutos antes, para prevenir’?”.

Investigación

La Teja puso el caso en conocimiento de la CCSS y pidió una reacción. La respuesta que enviaron fue esta: “Revisamos el registro de vacunas y, efectivamente, la paciente fue vacunada el miércoles 10 de marzo a las 4 p.m., acudió en compañía de su esposo.

“Todos los pacientes vacunados se dejan en observación 15 minutos y tenemos un médico en el vacunatorio a fin de atender cualquier reacción que se presente en ese lapso”, respondió el doctor Zeirith Rojas Cerna, director del Área de Salud Coronado.

Quisimos saber de los pasos a seguir y si el caso de doña Ana María fue una reacción a la vacuna y se nos remitió al ministerio de Salud.

Por medio de la directora de Comunicación, Ilse Chanto, nos dijeron que los Esavi (evento supuestamente atribuible a la vacunación o inmunización) se analizan cada uno con su expediente y que por ser este tan reciente no tiene el análisis completo.

En un correo electrónico ampliaron que el caso expuesto se trata, como ya explicamos, de una paciente que presentaba diversas patologías que podrían estar asociadas con su muerte.

“Se han reportado dos fallecimientos posvacunación, en ninguno de los dos casos se ha determinado relación con la administración de la vacuna, no obstante, continúan las investigaciones”, agrega el correo.

También hicieron referencia a lo dicho por la Agencia Española de Medicamentos y Productos de Interés Sanitario en el sentido de que cuando se vacuna a muchas personas (y en especial a grupos con riesgo de padecer ciertas enfermedades) en un corto periodo de tiempo, podría observarse un número elevado de acontecimientos negativos sin que eso signifique que se deban a la vacuna.

Dijeron también que toda la información del caso debe analizarse cuidadosamente para diferenciar muy bien problemas que habrían sido causados por la vacuna de aquellos que habrían ocurrido aun si el paciente no hubiera recibido el medicamento.

Del total de personas vacunadas contra la covid-19, 0,67% (7 de 1608) han presentado algún tipo de ESAVI, la mayoría de ellos en mujeres (73%) y dentro del rango de edad entre 30 y 39 años (42%). Además del color de brazo o cabeza, se notificaron tres Eventos de Especial Interés (AESI, por sus siglas en inglés): una inflamación del corazón, una inflamación de las venas y un caso de síndrome de Guillain Barré.