Muchas personas necesitan una bebida caliente para despertar por la mañana, pero a veces ciertos excesos hacen que el cuerpo le empiece a pasar una factura muy cara.
La doctora Elizabeth Delgado, nutricionista del Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN), explica que un adulto sano puede consumir generalmente hasta 400 miligramos de cafeína al día sin que sea un exceso.
Sin embargo, hay que tener mucho cuidado, porque esa cifra no es una recomendación a la que hay que llegar obligatoriamente todos los días. Cada cuerpo es un mundo distinto y hay personas que sienten los efectos fuertes con cantidades mucho menores.
¡El café no es el único culpable!
El gran problema es que nos ponemos a contar solo las tazas de café y subestimamos nuestro consumo real de la cafeína. La cantidad de esta sustancia varía mucho dependiendo del tipo de café, el tamaño de su taza y hasta de cómo se prepara.
Además, la cafeína se esconde en un montón de cosas más. Esta sustancia también está presente en el té negro y verde, bebidas energéticas, refrescos tipo cola, chocolate y cacao.
Incluso podemos encontrarla en algunos suplementos para hacer ejercicio y hasta en ciertos medicamentos para el dolor de cabeza. Por eso, si usted toma café por la mañana, una bebida energética por la tarde y un refresco de cola en la cena, todo eso se suma al final del día.
El peligroso círculo vicioso del cansancio
Si usted empieza a sentir nerviosismo, temblores, palpitaciones, ansiedad, dolor de cabeza o no puede dormir, póngale atención a su cuerpo. Estas son señales claras de que su consumo de cafeína está muy elevado.
LEA MÁS: Ministerio de Salud alerta de algo que está pasando en Pavas y que amenaza a los vecinos
La experta advierte de una trampa muy común: mucha gente toma café para combatir el cansancio, pero luego duerme muy mal por culpa de ese efecto estimulante. Al día siguiente, amanece aún más cansada y vuelve a tomar café para mantenerse despierta, creando un ciclo que cuesta romper.
Además, la doctora pide que jamás utilice el café para saltarse comidas. Aunque le quite un ratito la sensación de hambre, una bebida de estas jamás va a sustituir las proteínas, vitaminas, minerales y fibra que le aporta un buen almuerzo o desayuno.
Así puede bajarle dos rayitas al consumo
Si usted siente que necesita cantidades industriales de café para funcionar, la nutricionista le aconseja que reduzca el consumo progresivamente. No lo suspenda de un solo golpe, porque puede provocarle dolor de cabeza, irritabilidad o cansancio extremo.
Se recomienda tener mucha precaución con el consumo de cafeína si está embarazada, si se trata de niños o adolescentes y en personas con problemas cardiovasculares o que padecen ansiedad o insomnio.
Para cerrar, la experta nos deja una gran reflexión: en lugar de preguntarnos “¿cuánto café tomo?”, deberíamos pensar “¿por qué necesito tanto café para funcionar?”.
A veces, el verdadero problema de fondo es que no estamos descansando bien, comemos a deshoras o llevamos una rutina demasiado exigente.


