Por: Karen Fernández.  13 marzo
El psiquiatra de niños y adolescentes Max Figueroa, contó las pautas para detectar la depresión en menores de edad. Foto: Mayela López
El psiquiatra de niños y adolescentes Max Figueroa, contó las pautas para detectar la depresión en menores de edad. Foto: Mayela López

La discusión del tema del acoso escolar despertó la reflexión de los padres de familia en sus hogares, por eso conversamos con el siquiatra de niños y adolescentes del Hospital Nacional de Niños, Max Figueroa, para orientarlos en este campo.

El médico explicó que es importante saber manejar la culpa, que el hecho de que me sienta culpable por no haber tenido tiempo como papá para darme cuenta lo que pasaba con mi hijo no sirve de nada, lo importante es que ponga manos a la obra para solucionarlo.

–¿Qué provoca la depresión en los menores de edad?

Si alguno de los padres o encargados del niño sufre depresión aumentan las posibilidades de que este lo sea porque le transmite las emociones de ansiedad, presión y tensión a los pequeños.

–¿Ha aumentado el número de casos de depresión en menores de edad?

Siempre ha habido un alto grado de depresión en esta población, lo que sí es más frecuente son las depresiones leves y moderadas. Aumentó la detección porque los profesionales y la gente está más alerta y tiene una mayor consciencia del hecho.

10% de los menores de edad sufren depresión leve o moderada

–¿Cuáles son las señales a la que deben estar pendientes los papás para detectar que sus hijos están sufriendo depresión?

En la depresión grave (señales persisten más de dos semanas) se da una pérdida de interés por cosas que le agradaban antes, ya no se le nota que le gusta lo que antes sí. Tiene problemas de sueño (insomnio o duerme mucho), fluctuaciones de apetito y peso (sube o baja mucho), pérdida de energía, cansancio, indecisión, problemas académicos y sociales. Además, la depresión se manifiesta como irritabilidad y no tanto como tristeza. El menor se muestra incómodo, difícil de complacer. Cuando está iniciando, el menor puede cambiar un poco su estado de ánimo, andar más callado y apartado de los demás. Puede andar más chichoso.

–¿Cuáles son las causas de la depresión en niños y adolescentes?

Las causas de la depresión son múltiples. Puede ser por herencia familiar, generalmente donde hay un niño deprimido hay un adulto que también lo está. Otro factor es el temperamento, si este es positivo, aunque exista predisposición genética, se puede evitar.

Están los ambientales como la presión social, académica, o laboral. Los familiares, lo que esté pasando en las casas y sus factores sociales propios como estar expuesto a un desastre natural, un evento traumático por algo que vi malo o un duelo (por muerte, se perdió el año en la escuela o colegio, separación de los padres). Este último, si no se resuelve podría convertirse en una depresión.

También existen factores de riesgo (violencia, pobreza) y factores de protección como la familia, la comunidad, la iglesia que ayudan mucho a disminuir esto. Una familia puede estar en un entorno de violencia y ser muy pobre, pero tener los factores de protección para prevenir esta situación.

"La depresión no debe ligarse con la entrada a la adolescencia, esa es una etapa y la depresión es otra cosa", Max Figueroa, psiquiatra de niños y adolescentes.

–Si el padre o el educador nota esos cambios, ¿cómo puede ayudar al niño?

Tanto padres, amigos, tíos, padrinos, u otro familiar cercano a ellos pueden identificar los cambios en el menor y tratar de ver cómo se está sintiendo por situaciones como el entrar al cole, cambio de centro de estudios que motive que extrañe a sus amigos y motive malestar emocional.

Preguntarle ¿cómo está? ¿cómo te has sentido? ¿Hay algo nuevo o diferente en tu vida? Pero sin ser muy invasivos para evitar que se cierren. Con los niños es más fácil preguntar, pero es más difícil que respondan porque les cuesta más entender lo que sienten. A los adolescentes se les dificulta expresar sus sentimientos, pero saben identificar bien lo que tienen.

–¿Cuál es el tratamiento?

Identificar el problema. Detectar las causas en el entorno. Corregirlas. Iniciar la terapia psicológica o con medicación, según amerite, y educar a la familia del paciente. En la revisión del ambiente, si se detectan situaciones como el acoso escolar, abuso, violencia intrafamiliar, duelos no resueltos, también hay que resolverlos.

–¿Cómo se educa a la familia?

Hacerlos ver que regañar o castigar al menor por que no le hace caso o anda chichoso no es la mejor opción y explicarle que su hijo se está portando así porque está deprimido. Y a los menores explicarles que el que se sientan así no justifica ciertas conductas. Todos los seres humanos cuando entendemos lo que nos pasa, cambiamos.

1% de los niños y adolescentes del mundo sufren depresión severa.

–¿Quiénes son más propensos a deprimirse, hombres o mujeres?

En menores de 10 años se dan por igual, de los 10 a 12 años es muchísimo más frecuente en las mujeres por sus cambios hormonales.

–¿Cuáles recomendaciones podemos darles a los menores que estén sufriendo algún tipo de bullying?

Que entiendan que sentirse mal o tristes todos los días no está bien. Que ser adolescente o niño y sentirme atropellado, tampoco lo está. Que le cuenten a la persona de confianza más cercana.

Que no espere que todo se resuelva como un superhéroe, pueden y deben pedir ayuda. Hay que decirles que hablar cuando se sienta mal es lo mejor, aunque no sepa lo que siente, que sepa que tal vez, si les pregunta a sus papás, lo pueden ayudar a entender. Estar solo tampoco está bien.

–¿Qué pueden hacer los padres para prevenir la depresión en sus hijos?

Enseñarles valores. Poner límites. Ser afectuosos, responder con amor o firmeza según sea necesario. Cuando los dejo crecer independientes y no los sobreprotejo les estoy ayudando a salir adelante, les doy las armas y las alas y a ellos les toca volar. Si soy muy sobreprotector, si les resuelvo todos los problemas, si soy muy agresivo, si no saco el tiempo para compartir, jugar con ellos o permitirles hacer algo más, estamos en problemas. Hay que permitirles que se desarrollen integralmente en deportes o arte.