Shirley Sandí.15 noviembre

Edgar Arias es el dueño de Alimentos y Mascotas El Tucán, negocio ubicado en el centro de Tibás.

Pero tristemente, en los últimos meses don Edgar ha visto que varios de los comercios cercanos han ido cerrando sus puertas o se han tenido que trasladar de lugar.

Edgar Arias, de Alimentos y Mascotas El Tucán, se salva porque el local es propio.
Edgar Arias, de Alimentos y Mascotas El Tucán, se salva porque el local es propio.

En la llamada calle del comercio, en el puro centro de este cantón, hay al menos seis locales en alquiler y una tienda grande de electrodomésticos ya está alistando maletas para pasarse.

Don Edgar asegura que para esta situación podrían haber influido los problemas con el paqueo, porque ya la muni no deja estacionar sobre esa vía. Además, obviamente, pesa la ruda situación económica.

Solo a él, las ventas le han bajado a la mitad en año y medio.

“Yo sobrevivo porque este negocio es propio, no pago alquiler, pero si tuviera que pagar ¢500 mil o ¢600 mil, que es lo que vale este local, no podría. La gente ya no compra como antes, el IVA (impuesto sobre el valor agregado) influyó mucho”, indicó.

Los centros solos

El panorama de los locales cerrados se repite en San José centro y en Heredia centro, por citar dos ejemplos.

Francisco Sánchez, director de Servicios Tributarios de la Municipalidad de Heredia, indicó que aunque ha crecido el otorgamiento de patentes, sí se ha notado que muchos pequeños negocios han tenido que cerrar.

En los últimos meses soditas, barberías, peluquerías y tiendas pequeñas, abren y cierran constantemente.

En centro de Tibás hay al menos seis locales vacíos
En centro de Tibás hay al menos seis locales vacíos

El funcionario asegura que los negocios que se mantienen abiertos por más tiempo son los medianos, como restaurantes y tiendas más grandes, pero los pequeños permanecen abiertos apenas unos 6 u 8 meses, provocando un gran problema social pues son personas que a fin de cuentas más bien quedan endeudadas.

Otro aspecto que resalta Sánchez, es que muchos negociantes se están saliendo del centro de la ciudad para instalarse en los distritos, como San Francisco o Barreal de Heredia, donde hay plazas y centros comerciales más llamativos, más cerca de las casas y con parqueo.

Pequeños en apuros

Un escenario similar reveló el Informe Estado de la Nación 2019, el cual indica que el panorama de las empresa pequeñas no pinta muy bien, pues son las que enfrentan mayores limitaciones para mantenerse “vivas” y poder crecer.

El análisis estima que, en promedio, la probabilidad de que una empresa tica opere por al menos un año es del 90%.

Esa expectativa de sobrevivencia es mucho más baja si se trata de una microempresa (de 10 trabajadores o menos), pues cae al 61% y solo la mitad alcanza los 10 años de existencia.

Antes de tirarse al agua con un negocito, es mejor hacer pruebas. (Foto: Shutterstock).
Antes de tirarse al agua con un negocito, es mejor hacer pruebas. (Foto: Shutterstock).

En otras palabras, si en menos de 10 años las microempresas no logran crecer su probabilidad de desaparecer es alta.

Estos hallazgos, según los expertos, refuerzan la importancia de que Costa Rica ponga en práctica políticas que no solo se concentren en que la gente emprenda, sino que logren mejorar el crecimiento de las empresas.

Sobre este tema intentamos conocer la versión del Ministerio de Economía; sin embargo, no respondieron las consultas que enviamos desde la semana pasada.

Consejos

David Ramírez, gestor de emprendimiento de AUGE de la Universidad de Costa Rica, aseguró que este asunto de la “muerte” de las empresas pequeñas en los primeros años se da en todo en mundo, que es propio de la naturaleza de crear negocios y que más bien Costa Rica está por debajo del promedio mundial.

Resaltó que en este momento están pegando emprendimientos en áreas muy tecnológicas, como aplicaciones y análisis de datos en el campo de la salud, sensores para capturar datos de pacientes, alimentos del futuro, productos de limpieza y de mecánica que no contaminen e inteligencia artificial.

Claro, son campos muy limitados y requieren especialización. ¿Y los negocitos comunes y corrientes?

“Parte del problema es que la mayoría de la gente emprende por necesidad”, David Ramírez, gestor de emprendimiento de AUGE de la UCR

La gente no se da el tiempo para detectar una oportunidad de negocio, se mete en lo primero que encuentra y lo que dan sus capacidades actuales.

“El esfuerzo inicial no debe ser crear un producto, sino enfocarse en descubrir un problema o necesidad de un mercado de clientes. Por ejemplo, en una zona rural es común que la gente diga me voy a poner un tour o soda y luego nadie llega. Lo correcto es plantear hipótesis de cosas que podría necesitar la gente y hacer pequeños experimentos para probar, como crear una página de Facebook, subir fotos de tours y ver cuánta gente tiene interés, antes de hacer la inversión”, indicó el experto.

Ramírez recomendó no endeudarse para emprender.

“La forma de financiar un emprendimiento es con ahorros o recursos de la familia. Si alguien se va a endeudar, hágalo en cosas que pueda vender posteriormente”, aseguró.