Yenci Aguilar Arroyo.20 noviembre
Don Carlos Pérez se ha reiventado para salir adelante. Ahora hace encomiendas, entrega muestras de productos y aún cuenta con algunos clientes de confianza. Cortesía.
Don Carlos Pérez se ha reiventado para salir adelante. Ahora hace encomiendas, entrega muestras de productos y aún cuenta con algunos clientes de confianza. Cortesía.

El lunes un taxista llamado Johnny hizo el trámite para devolve la placa del taxi, luego de 28 años de trabajar para la fuerza roja.

Johnny, quien prefirió no dar su apellido, es uno de los 145 dueños de taxis que prefieron devolver las placas en lo que llevamos del año.

“Para nadie es un secreto que con la llegada de plataformas como Uber, In Driver y ahora Didi, se redujeron nuestros ingresos. Esas empresas vinieron a quitarnos nuestro trabajo y para mí fue una decisión muy difícil porque gracias a mi taxi pude sostener mi hogar por mucho tiempo”, afirmó.

El conductor señaló que hace 4 años, antes de la llegada de Uber, por día sus ingresos era de unos ¢100 mil. Ahora, en un día bueno si acaso llegaba a los ¢30.000.

“Este año ha sido muy difícil y decidí devolver la placa cuando vi el monto del marchamo que tendría que pagar (¢68.397). La verdad es que ya no es sostenible tener un taxi y esto va para su entierro”, manifestó.

Johnny agregó que no es profesional y una vez que le retiren su placa de taxi verá cómo puede pulsearla con su carrito para salir adelante.

“No cualquiera tiene el privilegio de tener un taxi. Hubo un tiempo en que poseer una placa de estas era supercotizado y la decisión que tomé es muy fuerte, pero por el bien de mi esposa y el mío tenía que hacerlo así”, comentó.

Rudo escenario

Manuel Vega, director del Consejo de Transporte Público (CTP) confirmó que en cuatro años han devuelto unas 580 placas de taxi, debido a la llegada al país de las plataformas de transporte.

"Antes el ser taxista era sinónimo de estabilidad económica. Ahora los conductores con costos pueden pagar sus cuotas de la Caja y los ingresos han disminuido para las cerca de 30 mil familias en el país que dependen de un taxi”, comentó.

Vega agregó que los taxistas deben ir a revisión técnica dos veces al año y cada revisión cuesta ¢16.757. Además, se debe cancelar el marchamo, cuyo monto para este año será de ¢68.397 y cancelar los cánones que les pide Aresep (¢110 mil) y el CTP (¢95.000) para operar.

"No cualquiera tiene el privilegio de tener un taxi. Hubo un tiempo en que poseer una placa de estas era super cotizado y la decisión que tomé es muy fuerte, pero por el bien de mi esposa y el mío tenía que hacerlo así”. Johnny, Taxista.

Por otro lado, Rubén Vargas, secretario general de la Unión de Taxistas Costarricenses, manifestó que la situación para los de la fuerza roja es cada día más insostenible y con la llegada de Didi se comprueba que no se quiere aplicar la ley como se debe.

“En la casa del taxista hay hambre, desesperación, en este fin de año los hijos del taxista no tendrán juguetes, a más de uno lo están echando de la casa porque no tiene cómo llevar la comida”, expresó.

Vargas dijo que si bien, el gremio de los taxistas no desaparecerá, con el paso del tiempo una buena cantidad de conductores deberán renunciar a sus placas y de los 11.000 taxistas que hay en la actualidad, en un mediano plazo habrá en el país unos 4.000 o 5.000.

David Retana está afiliado a una cooperativa y gracias a eso, tiene algunos clientes de empresas. Cortesía.
David Retana está afiliado a una cooperativa y gracias a eso, tiene algunos clientes de empresas. Cortesía.
Seguirán pulseándola

Carlos Pérez taxea desde hace 30 años y asegura que si antes, en un día normal hacía de ¢30 mil a ¢40 mil, ahora, en un día muy bueno logra recoger unos ¢25.000.

“La llegada de aplicaciones me han golpeado bastante. Esta es una situación con la que no contábamos en ningún momento, pero ahora con los piratas cibernéticos es más complicado. Esto nos tiene mal moral, económica y sicológicamente”, comentó este taxista de 57 años.

Pérez dijo que su hija y esposa aún dependen económicamente de él y a veces le cuesta conseguir la plata para pagarle la universidad a su hija y por eso ha tenido que hacer otras actividades como transportar encomiendas.

David Retana, un taxista de Alajuelita, comentó que para mantenerse vigente se alió con In Driver y como también pertenece a una cooperativa algunas empresas lo buscan para solicitarle el servicio.

Retana dijo que es consciente de que las plataformas tecnológicas no van a desaparecer, pero también reconoce que hay un público que seguirá prefiriendo los servicios de los taxis.