Róger Valverde.3 noviembre, 2017

Aunque en el pasado hubo una canción con ese nombre, interpretada por el grupo mexicano Los Tigres del Norte, en realidad me pareció muy sugestivo el título para escribir en esta ocasión un tema sobre las puertas en que a veces se entra, y no tiene nada que ver con la melodía de los mexicanos.

Podría decir, en sentido figurado, que existe la puerta blanca y la puerta negra. La blanca es aquella por dónde siempre se entra para hacer lo cotidiano, lo normal y por qué no hasta lo bueno.

Hay puertas por las que uno sabe que no debe pasar porque le traerán problemas y por montones, evítese congojas y no las atraviese. Luis Navarro.
Hay puertas por las que uno sabe que no debe pasar porque le traerán problemas y por montones, evítese congojas y no las atraviese. Luis Navarro.

Se puede pensar que la puerta de una iglesia es blanca, que tiene cierta relación con lo sublime y con lo santo, de hecho, casi todos los vestidos con que se pintan a los ángeles son blancos.

En realidad sobre lo que pretendo llamar la atención es sobre la puerta negra por donde usted sabe que no debe de entrar pues le trae dolor, pérdida de paz y sufrimiento a su familia.

Muchas personas hoy están poniendo en juego su pareja, su trabajo y su familia entrando por esa puerta que saben que no deben de pasar. Sin embargo, es más la curiosidad o la indiferencia por las consecuencias que pensar en dejar de lado esa puerta.

Por supuesto que hablo en sentido figurado. La puerta puede ser un vicio, puede ser una persona prohibida, puede ser un negocio ilegal. Son esas las puertas negras de las que hablo, esas mismas que usted abrió en su vida y hoy más que nunca debe correr a cerrarlas.

Si tiene dudas con su pareja o en pareja, pueden consultar a don Róger Valverde al: 8660-3215.