Por: Bryan Castillo.   20 agosto
El doctor Mora podría encontrarle cura a una enfermedad difícil de detectar. Foto: Karla Richmond.

Cuando se trata de poner el nombre de Costa Rica en alto, somos potencia mundial.

Eso lo saben muy bien Andrea Vargas, campeona panamericana en los 100 metros con vallas; Yokasta Valle, campeona mundial en las 105 libras de la Federación Internacional de Boxeo y ahora también Rodrigo Mora.

Este último es un microbiólogo de la Universidad de Costa Rica (UCR) que ganó el premio “Georg Forster”.

Esta distinción, que le fue entregada a inicios de agosto, reconoce el trabajo de los mejores científicos del mundo. Para la edición de este año participaron 453 expertos de todo el mundo y Mora le ganó a todos.

Para que usted la tenga más clara, lo que consiguió Rodrigo es similar al Balón de Oro que se han dejado en los últimos años Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Luka Modric.

“Es un orgullo para mí (ganar el premio) porque esto demuestra que podemos hacer cosas buenas e importantes”, aseguró.

Este tipo de cáncer no tiene cura. Foto: Mayo Clinic.
Ganó por su lucha contra el cáncer

Pero, ¿por qué ganó este premio? Mora, de 40 años, propuso buscar una solución para un tumor que aparece en el cerebro llamado glioblastoma.

De acuerdo con el experto, en la mayoría de los casos, cuando este tumor es detectado, no hay mucho qué hacer, pues los síntomas como dolores de cabeza, náuseas o convulsiones aparecen cuando la enfermedad está muy avanzada.

“Conocemos sobre una estadística mundial que por cada 200 personas a las que se detecta glioblastoma, 140 mueren”. Rodrigo Mora.

De momento no hay cura y eso es lo que pretende buscar Mora, quien realizó un proyecto desde el 2017 para tratar de buscarle una solución a este mal que al año mata a cerca de 250 mil personas en todo el mundo.

Precisamente, esa idea lo llevó a ganar el distinguido reconocimiento, el cual también le brinda la oportunidad de utilizar los laboratorios de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, Alemania, para llevar acabo su proyecto. Estará en suelo alemán por 18 meses a partir de junio del 2020.

“Cuando este tumor se remueve, en muchos casos vuelve a aparecer en el mismo lugar porque quedan raíces. Las terapias actuales, como la quimioterapia, no son suficientes para erradicarlo, por eso es que este tipo de tumor es bastante mortal”, comentó.

“Esta idea busca crear una interacción entre la célula que provoca este cáncer y las células inmunológicas para atacar esas raíces y que de esa forma no vuelvan a aparecer”, continuó.

Gran aporte

Para el doctor Hans Cristian Pape, presidente y organizador de la entrega del premio Georg Forster, el trabajo del costarricense podría convertirse en una moderna solución a una enfermedad difícil de combatir.

“Este es un reconocimiento al trabajo científico realizado por el doctor Mora. Este homenaje lo realiza la Fundación Alexander von Humboldt con el fin de fomentar la investigación y promover la transferencia de conocimientos y métodos que contribuyan a un mayor desenvolvimiento de los países, especialmente de aquellos en vías de desarrollo”, afirmó.

En caso de que el científico tico encuentre la solución a este mal, podría crearse una patente compartida entre Costa Rica y Alemania para que las ganancias del antídoto se las repartan ambos países.

Altas posibilidades de ser una realidad

El microbiólogo galardonado, quien es vecino de barrio Córdoba en Zapote, considera que su propuesta tiene altos porcentajes de convertirse en una cura.

“Sería algo muy bueno porque en este tipo de tumor no se ha avanzado nada en 25 años. Conocemos sobre una estadística mundial de que por cada 200 personas a las que se detecta glioblastoma, 140 mueren”, agregó.

Mora explicó que la solución que plantea en un inicio es inyectable y la zona es el cráneo.

Pero lo que hace este costarricense no solo se limita a buscarle solución a una enfermedad específica.

Resulta que si todo sale a como él y la comunidad científica esperan, podría utilizarse para atacar otros males igual de letales que este.

“Este proyecto también podrá servir para otros tipos de cánceres y tumores, porque también se podría utilizar una célula de cualquier cáncer con las células inmunológicas para atacar las raíces de esos males”, añadió.

El tico tendrá 18 meses para seguir con su investigación en una universidad alemana.
Mayores son los más afectados
El glioblastoma aparece con más frecuencia en personas con edades entre los 45 años y los 75 años, aunque también puede ser detectado en personas jóvenes y, según estudios, en un alto porcentaje se trata de un mal hereditario. Cuando es encontrado se aplica quimioterapia, aunque en la mayoría de los casos vuelve a aparecer.
Muerte en 14 meses

El doctor Miguel Esquivel, médico neurocirujano y neuroncólogo del hospital México, aseguró que ese tipo de cáncer es una grave enfermedad, capaz de acabar rápidamente con la vida de quien lo padece.

“El glioblastoma es la enfermedad primaria a nivel cerebral más agresiva. Un paciente sin tratamiento muere en cuatro meses y si recibe el tratamiento que actualmente se da a nivel mundial, tiene una esperanza de vida de 14 meses”, detalló Esquivel.