Por 37 años consecutivos los boyeros del país disfrutaron del desfile en su honor que se hace en Escazú, el cual desde 1988 ha servido como parte de las fiestas del Día Nacional del Boyero, que se celebra el segundo domingo de marzo.
Desde las 9 de la mañana más de 200 carretas y de 300 personas desfilaron desde la Municipalidad de Escazú hasta el distrito de San Antonio, siempre en el cantón, demostrando porque el Desfile de Boyeros de Escazú es uno de los tres más importantes del país (junto con el de Cartago del 3 de agosto y el de San Ramón en setiembre). El evento es organizado por la Asociación Rescate de Tradiciones del Boyero de San Antonio de Escazú.
Hubo cuatro dedicados: Adriana Sandí, boyera de 15 años de edad; Jorge Morales, un boyerito de 10 años; don Ernesto Hidalgo, con más de 20 años de experiencia como boyero y el humorista nacional Naín, a quien en muy pocas ocasiones le llaman Wilberth Delgado Solís. Todos escazuceños.
Adriana es boyera desde los 10 años y asegura que lo será toda la vida, gracias a la herencia de su papá, don José Sandí; el tío, don Leano González y el abuelito, don Leiner Sandí.
“Ser boyera es algo muy lindo, cada día hay más mujeres y eso lo celebro. Estoy hay que amarlo, es una pasión que mantiene vivas las tradiciones costarricenses”, explica la estudiante de noveno año en el Colegio Yanuario Quesada de Escazú y quien desea convertirse en una ingeniera agrónoma por la misma pasión que los bueyes le han despertado.
Jorgito, a sus 10 años, está seguro que ama ser boyero porque asegura que lo practica desde los cinco años; es estudiante de quinto grado en la escuela Juan XXIII y fue su tío, don Leonel Torres (q.d.D.g.) quien lo enamoró de los bueyes, el yugo y la carreta. Ahora es su primo, Rafael Delgado, quien lo ayuda a continuar con la tradición.
“Me encanta ser boyero, los bueyes son muy lindos y amigables, es una tradición de nuestra familia y espero seguirla siempre”, dijo.
Entre tanto boyero y carreta, logramos identificar a la distancia y un par de “bueyes” muy extraños, como con los cuernos muy raros, por eso recorrimos cien metros y cuando nos acercamos vimos que el yugo tenía amarradas dos cabras.
Esa carreta la iba guiando Pablo Alvarado, un niño de 9 años, quien ya tiene 4 años de experiencia como boyero y le hace a los bueyes así como a las cabras. Fue don José Alberto Rojas, el abuelo (ambos son de Huacas de Hojancha), quien se encargó de amanzar las cabras.
“No fue nada fácil. Se me ocurrió probar con cabras y me costó más de un año, todos los días, amansarlas, son bien complicadas, pero vea, ahora ya se comportan como un buey, logré dejarlas mansiticas; uno se llama Martina y el otro Canelo, son cabras macho”, explicó don José Alberto.
El desfile tuvo la alegría musical de la cimarrona Espíritu tico y el baile de la mascarada de Michael Jiménez, por eso no faltó a la cita ni la giganta, su esposo el gigante, el diablo, el policía y por supuesto que la bruja, de hecho hubo dos.









