Por: Franklin Arroyo.  13 marzo

La curva que da acceso al cantón de Tibás por Llorente, viniendo de la ruta 32 (carretera que une a San José y Limón), es un verdadero peligro para choferes de carros, pero sobre todo para motociclistas.

La Teja visitó la zona esta martes y constató que hay mucha arena dispersa a lo largo de unos 20 metros, casi en el punto donde empieza la curva.

Los carros que usan ese acceso al cantón tibaseño vienen en el sentido Guápiles - San José.

Una de las teorías es que el material se pudo haber caído de una furgoneta y otra es que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados (AyA) o el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) lo hayan dejado allí después de hacer un trabajo. Ambas posiciones son de la vocera del Conavi, Adriana Castillo.

"Ellos pueden hacerlo y tienen seis meses para restaurarlo, eso ha pasado otra veces. Pero no sé si es este el caso", apuntó la funcionaria.

Jeffrey Zamora, un usuario que utiliza esa vía todos los días en moto, explicó que debe bajar totalmente la velocidad de su bicha porque de lo contrario podría estrellarse.

“Es bastante peligroso cuando se entra en moto, ya que hay mucha piedrilla suelta. Todos los días paso en moto y, desde hace como tres, está ese arenero”, expresó.

El motociclista dijo que la salvada es que pasa en las mañanas ya que eso disminuye el riesgo de derrapar, pues tiene buena visibilidad, pero para una personas que no se haya dado cuenta del arenero y pase de noche, la curva puede significar un accidente.

“Puede ser mucho más peligroso porque no se ve bien”, agregó.

Otro elemento que hace a ese tramo tan peligrosa es la velocidad, ya que esa rampa es la transición entre la pista y Llorente, o sea, los carros vienen impulsados.

“Si uno viene a 80 kilómetros por hora y agarra la curva a 60 km/h, podría derrapar porque las llantas no tienen el agarre suficiente”, dijo Juan Carlos Odio, chofer del Grupo Nación, quien también pasa frecuentemente por el arenero.

Este lunes, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) aseguró que mandarían un inspector vial al lugar para determinar si la carretera está dañada.

Los carros corren riesgo de derrapar sino bajan la velocidad al entrar por la ruta 32. Foto Jeffrey Zamora
Los carros corren riesgo de derrapar sino bajan la velocidad al entrar por la ruta 32. Foto Jeffrey Zamora