Eduardo Vega.9 noviembre
(Foto cortesía de Tamales Típicos Rafaeleños)
(Foto cortesía de Tamales Típicos Rafaeleños)

Ya entramos en la recta que nos lleva directo a las tamaleadas.

Sopla el vientico que nos recuerda la Navidad y se nos empieza a antojar un tamalito con una buena taza de café, ojalá chorreado.

Eso sí, no perdamos de vista que esos sabrosos tamales son a la vez delicia y riesgo. Hay que tener mucho cuidado con ellos.

Ponga atención. La nutricionista Alejandra Irola nos explica que un tamal normal tiene como 400 calorías y que para quemarlas debemos caminar dos horas y si caminamos a paso normal vamos a durar unos 15 minutos haciendo un kilómetro. O sea, para “quemar” el tamal debemos ponerle a una caminada de 8 kilómetros.

“Yo recomiendo que la gente no se coma una piña de tamales de una sentada, que se coma uno al café y otro al almuerzo y que lo acompañen con un huevo duro, con una salchicha, con un pedacito de queso, además de buen ejercicio", dijo Irola.

“Debemos entender que diciembre significa días de vacaciones para muchas personas, pero son vacaciones de trabajo, el ejercicio no se va de vacaciones, hay que seguir haciéndolo. Si se come muchos tamales al día, debe hacer el doble de ejercicios”, recomendó la nutricionista.

De tres en tres

Los tamales son tan ricos que cuesta alejarse de ellos. A todos nos pasa...

“Yo no le niego al tamal, me encanta. Estoy esperando diciembre para comer a toda hora. Yo soy de los que se come uno en el café de la mañana, uno al mediodía y uno en la noche”.

Eso lo dice sin mucho mate y, como buen tico, Johnny Valverde Chaves, un tamalero de 41 años de experiencia. Es el fiel ejemplo de lo que comenzamos a ver conforme se acerca el mes que cierra el año. Es de los que vacila diciendo “se comen tamales a domicilio”.

Johnny tendría que caminar unos 20 km para quemar esos tres ricos tamales diarios. O sea, como ir desde el centro de San José hasta Cartago en una especie de romería para dejar el marcador empatado después del gustazo.

Para que todo quede claro les presentamos el “tamalómetro”.

Johnny Valverde Chaves, conocido como Big Johnny, el papá de la comida XXL.
Johnny Valverde Chaves, conocido como Big Johnny, el papá de la comida XXL.

“Me encanta tanto el tamal que soy el organizador del Día Nacional del Tamal, en los últimos dos años no se ha hecho, pero estamos trabajando duro este 2019 para volver a esta celebración que se realizó siete años seguidos”, explicó quien también es conocido como Big Johnny el papá de las comidas XXL.

Sobrepeso

La doctora Patricia Sedó Masís, experta en nutrición y encargada de coordinar el programa "Tradiciones alimentarias y cocina patrimonial de Costa Rica: acciones para su salvaguarda”, de la Universidad de Costa Rica, nos cuenta que cuando al tamal comenzamos a ponerle manteca de chancho e ingredientes artificiales, lo engordamos y lo salamos mucho.

Eso en nada ayuda al cuidado.

“El tamal no es el villano de la nutrición, lo es la forma en cómo se ha cambiado la receta". Patricia Sedó, nutricionista UCR.

El cambio tecnológico, explica Sedó, trajo una nueva forma de preparación del tamal. Después de la grasa de cerdo traída por los españoles, otro cambio importante fue el mayor uso de saborizantes artificiales que sustituyeron a los productos naturales.

"Del mismo modo, se motivó la utilización de otros productos harinosos como papa o yuca y también algunas harinas procesadas para alcanzar la textura esperada”, añade.

Los tamalitos a través del tiempo han ganado peso y sal, por eso ahora cada uno significa como 400 calorías. Foto José Cordero.
Los tamalitos a través del tiempo han ganado peso y sal, por eso ahora cada uno significa como 400 calorías. Foto José Cordero.

Por eso, ahora los tamales deben acompañarse de actividad física si queremos seguir disfrutándolos sin padecer las consecuencias.

Gorditos y bonitos

La entrenadora personal Adilia Jiménez –quien ganó este año el Iron Man (70,3 kilómetros) de Monterrey, México, y el de Costa Rica y es entrenadora en el gimnasio MultiSpa de Tibás– nos explica que entre diciembre y enero vive dos ya tradicionales situaciones que tienen que ver con tanta fiesta en el último mes del año y, claro, con los tamalitos.

“Baja mucho la asistencia al gimnasio por tanto compromiso que hay en diciembre, la gente se carga de actividades y les da vacaciones a los ejercicios.

"Lo otro que pasa es que en enero se llena el gimnasio de los nuevos propósitos de año que van de la mano con bajar de peso por tanto tamalito comido. En promedio una persona sube entre tres y cuatro kilos solo en diciembre, por eso en enero se llena el gimnasio, para bajar esos kilitos”, comentó.

De hecho, nos dijo que en las dos últimas semanas del año, en muchos gimnasios hasta asustan porque no llega casi nadie en todo el día, solo se acercan los más disciplinados.

Esos disciplinados son los que o les hacen la cruz a los tamales del todo o tienen bien claro que pueden disfrutarlos y luego ponerle bonito a la sudada.