Bryan Castillo.18 agosto
Jeffrey mantiene con este oficio a su esposa e hija. Foto: Bryan Castillo.
Jeffrey mantiene con este oficio a su esposa e hija. Foto: Bryan Castillo.

Yo (Jeffrey González) llegué al punto en San Rafael de Escazú, llamé a la muchacha para decirle que estaba al frente de su casa.

Ella me dijo que no podía salir, yo me sorprendí y de una vez me mencionó que si había visto un poste al frente de la casa, que ahí estaba la acera y que había una piedra, que le dejara la comida ahí.

Yo le dije ‘vea, muchacha, ¿cómo se lo voy a dejar ahí si es una acera y todo el mundo pasa por ahí?’. Me dijo que no importaba que me iba a poner buenas calificaciones. Le volví a decir que no se lo podía dejar ahí y que me esperaba a que ella saliera.

Resulta que me salió con que no había llegado la conserje, entonces me volvió a insistir que se la dejara en la acera.

Lo que hice fue dejarla en la acera, esperé cinco minutos y en eso salió la muchacha, como vio que yo seguía ahí se fue en carrera para adentro.

Eso no es todo, al rato se vino brava hacia donde yo estaba diciendo que por qué no se lo había dejado donde ella me dijo, lo que creo es que no quería que le viera la cara.

Solo por eso me calificó mal, después de que dijo que me iba a calificar bien.

En esto pasan muchas cosas, a veces uno se pelea con la gente del restaurante, una vez me dejaron esperando 35 minutos porque me dijeron que la prioridad eran los clientes que estaban ahí.

Después de tanto tiempo me enojé, les reclamé y me dijeron que si no me gustaba que cancelara el viaje.

Me aguanté y luego lo que hice fue calificar mal el restaurante y al personal.