Eduardo Vega.9 septiembre

¡Una tica conquistó España! Giannina Ortega, quien nació y se crió en Hatillo, se fue a la segura y enamoró a los madrileños con la deliciosa cuchara tica.

Después de 10 meses de repartir sabor del otro lado del charco, Nina, como le dicen de cariño, escogió el mes de la patria y se tiró al agua e inauguró su propio restaurante en el puro corazón de Madrid.

Nina (de pie ) compartió con Ángela (de rojo a la derecha) con los primeros clientes que llegaron. Cortesía.
Nina (de pie ) compartió con Ángela (de rojo a la derecha) con los primeros clientes que llegaron. Cortesía.

El sábado 5 de setiembre, en plena pandemia mundial por el Covid-19, abrió a las 11 de la mañana y cerró hasta la 1 de la madrugada porque aquello fue una locura.

"La inauguración fue un éxito, llegaron salvadoreños, chilenos, mexicanos, españoles, nicaragüenses y brasileños, todos salieron llenos y contentos, supersorprendidos del sabor tico y la vacanegra fue el postre preferido. El chifrijo se acabó rápido y las empanadas de chifrijo, de chicharrón, de queso, de carne, arregladas y sin arreglar, no duraron nada.

“Los ticos que llegaron entre ellos comenzaron a conocerse y quedaron de acuerdo para volver la próxima semana a la celebración de independencia porque anunciamos que habrá chiliguaro”, nos comenta orgullosa Nina desde Madrid.

En el corazón de Madrid ya se puede probar la cuchara tica. Cortesía.
En el corazón de Madrid ya se puede probar la cuchara tica. Cortesía.

En una fórmula muy común en España, aprovechó un restaurante ya establecido que se llama “El chorizo loco”, que es un bar y pizzería, para montar una cocina típica costarricense.

Nada más lean el menú de apertura: chifrijo, gallo pinto, empanadas y tamales de cerdo. Para todos los clientes siempre hay algún tipo de regalo para demostrarles lo rico que cocinamos los ticos, por ejemplo, el día de la inauguración regalaron muestras de pejibaye con mayonesa.

Este fue el menú del pasado 5 de setiembre, día de la inauguración. Cortesía.
Este fue el menú del pasado 5 de setiembre, día de la inauguración. Cortesía.
Puro Tiquicia

Los clientes también disfrutaron de bocas de garbanzos, frijolitos molidos, ceviche de plátano (esta receta es de doña Rocío Calderón, una tica que le ha pasado varios bolados desde Costa Rica), pejibayes, tamales, gallo Pinto, natilla, empanadas arregladas, gelatina con helados, vacanegra y hasta fresquito de mora. Todo para continuar enamorando a los madrileños.

Nina es la dueña de la cocina, ella es quien que tiene la magia en la cuchara, la cual heredó de su papá, don Marco Ortega, quien le enseñó el arte de nuestra gastronomía y a administrar bien un negocio de comidas, porque don Marco tiene desde hace 32 su propio negocio de desayunos y almuerzos que se llama “Con el sabor de Yamil”, por eso, este emprendimiento español se llama “Con el sabor de Yamil-Madrid”.

El chifrijo ya se puede comer en Madrid, gracias a la tica Gianninna Ortega. Cortesía.
El chifrijo ya se puede comer en Madrid, gracias a la tica Gianninna Ortega. Cortesía.

Para hacer el sueño realidad de abrir un negocito en Madrid, la tica se unió a una colombiana con la cual hizo amistad en España, se llama Ángela León Garavito, de hecho, fue ella, cuando probó la comida de Nina, la que la motivó a vender las sabrosuras que hacía por placer. Así comenzó la sociedad.

"No hubiese podido hacer nada sin Dios. Además, se lo dedico a mi mamá (Suzie Vega), mis hermanos y sobrina, tíos y amigos, en especial a mi papá, que cumplió años el 1 de setiembre.

“Quiero que sepa que es un honor ser su hija, que el mejor regalo de cumpleaños que puedo darle es compartir al otro lado del mundo todo lo que me enseñó en la cocina. Este logro es mucho esfuerzo mío y de todos los que siempre han estado presentes en el proceso”, dice la tica.

El negocio se ubica en una de las calles más famosas de Madrid para comer bocas (tapas le dicen los españoles), calle José de Abascal, local número 13.

El nombre que tiene el local es “El chorizo loco”. Si usted tiene conocidos en Madrid, cuénteles que puede llamar entre semana al (34) 617125010 para hacer sus pedidos de desayunos, almuerzos y cenas; se los llevan hasta su casa u hotel.

Todo tipo de platillo típico tico, lo puede hacer Nina y le queda sabroso. Cortesía.
Todo tipo de platillo típico tico, lo puede hacer Nina y le queda sabroso. Cortesía.

Ángela, como sabe que su familia leerá esta nota en Colombia, comentó: “sin duda alguna agradezco a mi mamá, Dora Garavito, quien a pesar de la distancia está presente día a día apoyándome, a mi papá, hermanos y sobrinos. A mis amigos Yu, Rochi, Sofí, Analú, Caro, Ale, Xime, Magaly, Jeny, Duván, el profe Edwin y Boryi por acompañarme en este proceso”.

Olla sin tapa

Nina no olvida que todo comenzó en la cocina del departamento que alquila, cocinando en una olla sin tapa.

"Era lo único que teníamos, esa olla vieja, pero así comencé a vender comidas a domicilio, cocinando en casa. Dios nos mandó una madrina colombiana que creyó en el proyecto y nos aportó recurso económico y moral para comprar todo lo que necesitábamos para cocinar.

En pleno setiembre se pudo comer tamales en Madrid. Cortesía.
En pleno setiembre se pudo comer tamales en Madrid. Cortesía.

"En el mes de noviembre del año pasado hubo una convocatoria para emprendedores culturales a la que nos postulamos con este proyecto y nos concedieron la beca del 100%, así nos fuimos a Málaga por una semana, con todos los gastos pagos, a conocer pautas y aprender de otras experiencias de emprendimiento.

“Los primeros meses entregábamos en las estaciones de metro, conforme crecieron los clientes, implementamos una estrategia de entrega de pedidos en diferentes puntos del metro, a los que llamamos “puntoticos” porque no alcanzábamos a llegar a todas las paradas. Todas las entregas las hacíamos en transporte público”, recordó la tica que abre su negocio los sábados, pero ya está todo listo para abrir también los domingos.

Brasileños, chilenos, mexicanos, ticos, salvadoreños, en fin, diferentes nacionalidades quedaron como locos con la cocina tica. Cortesía.
Brasileños, chilenos, mexicanos, ticos, salvadoreños, en fin, diferentes nacionalidades quedaron como locos con la cocina tica. Cortesía.