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(Video) A Santi nadie ni nada le quita el deseo de volar

El pequeño perdió su bracito izquierdo cuando tenía apenas 1 año; sin embargo quiere crecer como futbolista y por eso, su familia no le quita el impulso para que sea un gran portero

Santiago Barrios, jugador del Tiburones del Pacífico Amputados. Cortesía.

Al pequeño Santiago Barrios, de 5 añitos nada ni nadie le quita el deseo de volar.

Este pequeño perdió su brazo izquierdo en un accidente de moto cuando apenas tenía un año; sin embargo, no se arruga y sueña con ser un gran portero.

Santiago se accidentó el 26 de julio del 2016, mientras viajaba con sus papás Heriberto y Angélica, cerca de su casa en isla Venado, en Puntarenas. El pequeño llevó la peor parte.

En la actualidad, Santi es el jugador más joven del equipo Tiburones del Pacífico Amputados, con el que entrena desde hace 6 meses, a causa de la pandemia aún no puede jugar, pero su entrenador Randall Reyes, quien es fisioterapeuta, lo visita una vez al mes para practicar y compartirle bolados.

“Me gusta tirarme y atajar la bola. A veces entreno con mi papá y mi primo Mathías. Soy saprissista y admiro al portero Aarón Cruz, en la final hizo unas buenas paradas a la Liga”, dijo Santi, quien es bien pellizcado.

Talento heredado

Don Heriberto Barrios, papá del pequeño, contó que un día, el entrenador del equipo se acercó a ellos y dijo que lo quería conocer.

“Desde que estaba pequeño, a Santi le gusta atajar, evitar que entren los goles. Recuerdo que Randall vino para inscribirlo en el equipo, le trajo los uniformes y se comprometió con él a entrenar. Como estamos en tiempos de pandemia los equipos no están entrenando ni jugando, entonces Randall lo visita una vez al mes”, contó.

Este orgulloso papá aseguró que en sus tiempos mozos también jugó como portero y en la casa le ayudan al pequeño a que se desempeñe como guardameta porque para jugar en el campo debe tener ambos brazos.

Santiago Barrios, portero del equipo de Tiburones de Puntarenas. Cortesía.

“En el fútbol de amputados si no se tienen ambos brazos no puede jugar en la cancha, por eso es que le fuimos enseñando a ser portero y a él le gusta.

“El entrenador vio en él que sabe cómo acomodarse, tirarse, le hicieron una prueba y vieron que tenía buenos reflejos y más allá de su formación como profesional, es importante que él comparta con otras personas que viven en condiciones similares a las de él, que vea que en el mundo hay más personas como él”, dijo.

Santiago cumplirá 6 años el 19 de junio y un día antes tiene una cita de control en el Hospital de Niños.

“A Santi lo han operado dos veces, pero no se le amputó totalmente el brazo. Le quedaron dos pulgadas, entonce el hueso crece y le rompe la piel y en el hospital lo que hacen es raspar el hueso. Ahora también iremos para que le revisen la columna y le prueben una prótesis para el brazo”, comentó su papá.

Don Heriberto agregó que Santiago está muy emocionado por tener la oportunidad de estar en un equipo de la primera división de este deporte.

“Está esperando la oportunidad de jugar y para nosotros, como sus familiares estamos muy contentos, porque no sabíamos que había una liga de jugadores amputados.

“Hemos visto otros chiquitos amputados, pero el hecho de que se incorporara al equipo es muy bonito, porque nos ayuda a que él crezca emocional y sicológicamente sin prejuicios, si bien es cierto él es consciente de su condición no habrá gente que se burle de él, porque el mundo es cruel”, dijo.

Santiago Barrios, portero del equipo de Tiburones de Puntarenas. Cortesía.

Aplicado

Randall Reyes es el entrenador de Santiago y compartió algunas de las cosas que hacen cuando están entrenando.

“Sus papás lo alistan, le ponen el uniforme y antes de comenzar le explicamos lo que debe hacer. No se equivoca, las técnicas de fútbol para amputados son distintas y se le enseña cómo caer, cómo tirarse y todo lo aplica muy bien, quiere aprender rápido”, aseguró.

El profesor contó que se comunican constantemente con sus papás, para que aprenda técnicas y que cuando crezca se incorpore por completo al equipo.

“Esto le ha ayudado a la familia, a él a desarrollarse, a tener una motivación. A sus papás les ayuda a superar el trauma de ver lo que le produjo el accidente y él lo ha tomado muy bien, está contento, adaptado.

“Queremos reunirnos con él para que vea a sus compañeros, que sepa que hay otros porteros amputados y que eso le ayude a entender que puede salir adelante”, manifestó.

Randall visita a Santiago una vez al mes para entrenar. Cortesía.
Yenci Aguilar Arroyo

Yenci Aguilar Arroyo

Periodista egresada de la Universidad Latina. Escribe sobre temas nacionales. Tiene experiencia en comunicación estratégica y organizacional.