Don Tony Camargo, de 92 años, habló con La Teja desde Mérida, Yucatán, donde vive

Por: Bryan Castillo 30 diciembre, 2018
Don Tony tiene 92 años y está bien de salud. Foto cortesía del Ayuntamiento de Mérida.

La voz de Tony Camargo es una de las protagonistas de los fines de año en Costa Rica desde 1968, cuando el locutor José Ángel Vásquez la puso a sonar en radio Reloj en lugar de “Suenan los tambores”, de los hermanos Cortez, un grupo de Nicaragua.

El pegajoso estribillo “Me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra” es coreado sin falta por las familias del país que esperan con ilusión la llegada de la medianoche del 31 de diciembre en medio de celebraciones, abrazos y saludos.

Don Tony Camargo, hoy con 92 años (nació en Guadalajara, Jalisco, en 1926), es una leyenda de la música popular latinoamericana.

De su voz han salido, además de “El año viejo”, otros temas inolvidables como “El negrito del batey” , “La engañadora” o “Mi cafetal”.

Miles conocen su tema más famoso, pero no todos saben que es mexicano y que sigue activo, aunque ahora se presenta menos que antes. Cuando termina sus actuaciones la gente lo rodea para saludarlo y tomarse fotos con él. Es una leyenda viva de la música.

Desde chiquitico

La vida de Tony Camargo está ligada a la música desde que era un niño. Nació en un ambiente marcado por las actuaciones y la relación con el público.

La revista digital Replicante publicó en 2015 un extenso artículo en el que cuenta algo de esos inicios.

Dice que empezó a cantar en fiestas familiares y que sus papás actuaban en carpas que recorrían México de un lado a otro en los años treintas del siglo pasado.

La familia era muy grande y todos hacían algo.

“Cuando el niño Tony no quería cantar sus padres le daban un coscorrón. Tony primero lloraba y después cantaba. A Tony la música le entró a los golpes”, señala la revista.

Cuando era adolescente, los papás dejaron Guadalajara y se fueron a vivir al Distrito Federal. En la capital del inmenso país cuidaban un cine y algunas veces el joven Tony subía al escenario, cantaba y disfrutaba con la recompensa de los aplausos.

Después se unió a grupos con los cuales se fue haciendo grande en la música popular hasta que “El año viejo” entró en su vida y lo hizo famoso en todo el continente americano.

Cada diciembre la pieza empieza a sonar en las emisoras de radio. Es un tema del que, por cierto, el cantante no recibe ningún tipo de regalías.

A estas alturas, señala la revista Replicante, el artista no sabe cuántos discos grabó ni cuántas copias de “El año viejo” se han vendido.

El tema, como se sabe, no es original suyo, es obra del compositor colombiano Crescencio Salcedo, quien murió en 1976.

Don Tony conoció la pieza en Caracas, Venezuela, en 1953, cuando se la mostraron junto con otras (ver nota aparte) para que considerara grabarla. Al autor nunca lo conoció y ha dicho que le habría gustado para darle las gracias.

En diciembre de aquel mismo año 53 ya estaba sonando en México y desde aquel país se extendió a muchísimos más y se convirtió en un himno de los fines de año.

Don Tony vive en Mérida, en el estado mexicano de Yucatán, donde se le admira y se le respeta y donde se presenta con frecuencia e interpreta para la audiencia, junto a otros éxitos, esa pieza única cuyos primeros acordes nos invita a movernos y a festejar.

La Teja habló con el artista este jueves 27 de diciembre y él, atentamente, recordó con nosotros algunos detalles de la famosísima canción y nos contó algunos detalles de su vida.

Nos dijo, entre otros asuntos, que da gracias a Dios por la vida, pero que desde hace tres años esta época es dolorosa para él porque falleció su esposa, doña Gilda Guadalupe, Lupita como la llama él, y con quien pasó nada menos que 30 años.

Ahora vive solo y no le gusta tener como compañera a la soledad. “Cuando estás infeliz te sientes solo en la vida y te imaginas que Dios te olvidó”, dijo a la revista Replicante.

En la conversación con La Teja se le oye como un hombre amable y educado. Es todo un señor.

Es, sin duda, un cantante al que los latinoamericanos le debemos muchas alegrías nacidas de su música contagiosa y llena de ritmo.

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Esta es la entrevista con el famosísimo intérprete.

-Don Tony, ¿cómo pasará el año viejo y el año nuevo?

Pasaré en mi casa con el espíritu de mi esposa, de mis padres. Estaré solito, no tengo a nadie.

-¿Le gusta estar solo?

No, desgraciadamente yo no soy tan feliz porque falleció mi esposa, pero a toda Costa Rica le deseo que tengan mucho cariño, felicidad, que estén sanos y que Dios me los bendiga.

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-¿Sus familiares no lo acompañan?

Es que no tengo familiares aquí en Yucatán, todos están en el Distrito Federal.

-¿Qué hace durante los primeros minutos del primero de enero sabiendo que millones de personas están escuchando su éxito?

Pues para mí es de mucha alegría, lo que hago es desearles a todos que tengan muchos años de felicidad, que todos ustedes la pasen muy felices aunque yo desgraciadamente no puedo pasarla feliz (se le entrecorta la voz) pero le pido al Santísimo la bendición de mi esposa para que mi Dios me los cuide.

-¿Durante el día del primero de enero qué hace?

A veces canto en plazas con el Ayuntamiento de Mérida, pero ahora ya no tanto.

-¿Sigue cantando con regularidad?

Claro que sí, estoy con la Orquesta Jaranera del Ayuntamiento de Mérida. Hacemos conciertos los martes en la plaza Santiago, los jueves en el jardín Santa Lucía en un evento que se llama Noches Yucatecas o algo así y los domingos abajo del Palacio Municipal de Yucatán. Puedo decir que el éxito de esa canción es entre noviembre y marzo, ahí es cuando más canto.

Camargo actualmente es una figura reconocida por los turistas que llegan a Mérida. Foto cortesía del Ayuntamiento de Mérida.

-¿La gente que asiste a sus conciertos cómo lo trata?

Muy bien, la gente se sabe mis canciones.

-¿Se le ha olvidado alguna parte de la letra de esa canción?

Por dicha no.

-Cambiando de tema, usted visitó Costa Rica en 1994, ¿qué recuerda de nuestro país?

Yo fui a una Teletón, a la gente que me llevó, que no recuerdo sus nombres, siempre los voy a querer porque me llevaron a un país de gente hermosa.

-¿Recuerda cuáles lugares visitó?

Los nombres no, lo que sí recuerdo es que estuve en varias estaciones de radio saludando a todos los costarricenses. Hay una estación (en una entrevista con La Teja en el 2012 dijo que era radio Reloj) que me pasa la canción a cada rato durante el fin de año, la ponen después del Himno Nacional de Costa Rica, ellos me hacen el favor de ponerla y estoy muy agradecido por eso.

-¿Le gustaría volver a Costa Rica?

Claro que sí, primero Dios, no pierdo la esperanza de que me inviten otra vez, ojalá que no pase mucho tiempo.

-¿De quién espera la invitación?

De quien sea, lo que quiero es ir a cantarles, Costa Rica fue el segundo país que conocí después de Venezuela.

La gente lo busca para saludarlo y tomarse fotos con él. Foto: cortesía Ayuntamiento de Mérida

-Nos dicen que usted es un amante del fútbol…

Claro que sí, le voy a mis Chivas porque nací en Jalisco.

-¿Y conoce algo del fútbol costarricense?

Nada más conozco a la selección de Costa Rica, pero no conozco a ningún jugador, además por el trabajo no tengo mucho tiempo, de todas formas les mando un saludo.

-Don Tony, ¿qué le deja a usted el año viejo?

Este año me ha dejado mucha satisfacción, sobre todo el cariño de la gente como de Costa Rica, la verdad de muchos países como Panamá, Colombia, Venezuela, son muchos países los que me han tratado muy bien.

-¿Cuál es su mensaje para los costarricenses?

Con todo mi corazón y con mucho cariño, para este año nuevo les deseo lo mejor, siempre están en mi mente y en mis oraciones.

*Colaboró con esta entrevista el Ayuntamiento de Mérida.