Yenci Aguilar Arroyo.17 enero
Las ventas aumentaron en el puesto luego de que la gente se enteró de que el niño había pegado el premio mayor de la raspa. Édgar Chinchilla.
Las ventas aumentaron en el puesto luego de que la gente se enteró de que el niño había pegado el premio mayor de la raspa. Édgar Chinchilla.

La joven que el miércoles le vendió una raspadita al pequeño de 13 años, en La Fortuna de San Carlos, jamás imaginó que en su primer día de estar en el puesto se llevaría tal sorpresa.

La muchacha se convirtió en una importante aliada para el chiquito, pues al enterarse de que había ganado ¢40 millones no permitió que el menor de edad anduviera solo con semejante premio y en todo momento lo cuidó. La chancera y su novio velaron porque nada le pasara a la raspa premiada.

"Ahí se la revisé (la raspa) y vi que tenía el premio de los ¢40 millones. Él se me quedó viendo, porque no lo podía creer y ni tenía idea de la cantidad de dinero que se había ganado”. Joven vendedora de lotería.

El pequeño, quien vive en un asentamiento de esa localidad salió favorecido con la raspa llamada “Gato de la suerte” y su familia hizo el cambio del premio este jueves, según confirmó la Junta de Protección Social.

“Una mujer de aproximadamente 38 años formalizó el pago del premio mayor del juego. Vino acompañada de un hombre y una mujer que cargaba a una bebé e indicó que vive en el cantón de San Carlos”, informó la JPS.

Esta raspadita se vendió en un puesto de la Junta que se ubica en la terminal de buses de La Fortuna.

Joven vendedora de lotería cuenta cómo ayudó a niño ganador

Desde temprano

La vendedora comentó que el niño estuvo jugando con raspas de ¢500 desde las 8 de la mañana.

"Después, como a las diez de la mañana, jugó dos raspas de mil y la segunda de ellas era la que tenía el premio. También jugó una de quinientos. En eso el chiquito se me acercó porque la de quinientos tenía un premio de mil colones y la otra no la entendía.

“Ahí se la revisé y vi que tenía el premio de los cuarenta millones. Él se me quedó viendo, porque no lo podía creer y ni tenía idea de la cantidad de dinero que se había ganado”, comentó la muchacha.

¢40 millones fue lo que se ganó la joven.

Inmediatamente ella le pidió la raspa y su novio, que la acompañaba en el puesto. le entregó al pequeño ¢2.000 para que fuera a buscar a su mamá en taxi. Una vez que llegó la mamá del menor, la vendedora le explicó la situación y le entregó la raspa premiada.

“Ese día después de que corrió la noticia todo el mundo llegó a comprar lotería y raspas. Las ventas se dispararon por montones. Es el premio más grande que he vendido”, aseguró la chancera.

La joven no vio más al chiquito luego de lo ocurrido y dijo que estaría en el puesto por poco tiempo, pues en unos días empezará a estudiar.